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Arizona, California y Nevada aceptan dos años de recortes de agua del río Colorado tras meses de negociación con el Gobierno federal

Los estados de la cuenca alta —Colorado, Utah, Wyoming y Nuevo México— no enfrentan por ahora ningún recorte obligatorio, algo que ha generado fricciones con sus vecinos del sur.

Horseshoe Bend, en el río Colorado, cerca de Page, Arizona

Horseshoe Bend, en el río Colorado, cerca de Page, ArizonaNurPhoto via AFP

Emmanuel Alejandro Rondón

El Gobierno federal formalizó este viernes recortes drásticos en el suministro de agua del río Colorado para Arizona, California y Nevada durante los próximos dos años, en un intento por estabilizar un sistema que se encuentra a punto de colapsar tras años de sequía y sobreexplotación. La medida, anunciada por la Oficina de Reclamación, pone fin a meses de incertidumbre sobre cómo se administrará el agua en momentos en que las reglas vigentes están por expirar.

Según el plan, los tres estados de la cuenca baja del río reducirán en conjunto su consumo en 1,25 millones de acres-pie al año, es decir, unos 1.540 millones de metros cúbicos, con la posibilidad de recortes aún mayores según las condiciones. Arizona será el estado más golpeado, con una reducción de aproximadamente un tercio de su asignación, mientras que México, en el marco de un tratado bilateral, recortará su toma en 250.000 acres-pie o 310 millones de metros cúbicos. Los estados de la cuenca alta —Colorado, Utah, Wyoming y Nuevo México— no enfrentan por ahora ningún recorte obligatorio, algo que ha generado fricciones con sus vecinos del sur.

"Llevamos ya 26 años en este prolongado período de sequía. Seguimos previendo una sequía prolongada de cara al futuro", dijo Andrea Travnicek, subsecretaria de Agua y Ciencia del Departamento del Interior, del cual depende la Oficina de Reclamación. La funcionaria remarcó que continuar trabajando de manera conjunta dentro de toda la cuenca será clave en los próximos años.

El acuerdo formaliza recortes que los propios estados ya habían ofrecido de manera voluntaria para destrabar meses de negociaciones estancadas. Tom Buschatzke, negociador de Arizona, celebró la certeza que aporta el plan para 2027 y 2028, aunque remarcó que las conversaciones deben continuar de cara a una solución de más largo plazo. En esa senda, JB Hamby, principal negociador de California, calificó el plan como "un puente, no una solución permanente" y llamó a los estados de la cuenca alta a sumarse con "acciones contundentes" propias.

La gobernadora de Arizona, Katie Hobbs, quien enfrenta su campaña de reelección, adoptó un tono más combativo y advirtió que su estado está dispuesto a llevar el conflicto a los tribunales.

"Mientras yo sea gobernadora, Arizona seguirá defendiendo nuestro derecho al agua por todos los medios legales necesarios, y le hará frente a los estados de la cuenca alta que se niegan a recortar una sola gota de agua para proteger el río", escribió en redes sociales.

Del otro lado de la disputa, el gobernador de Colorado, Jared Polis, se mostró optimista sobre las posibilidades de alcanzar en los próximos meses un acuerdo de largo plazo entre los siete estados involucrados. Becky Mitchell, negociadora de Colorado, remarcó por su parte el compromiso de su estado con seguir construyendo una solución conjunta. Los funcionarios de la cuenca alta han sostenido que sus comunidades no pueden asumir recortes fijos, ya que su disponibilidad de agua depende en gran medida de la acumulación de nieve invernal, que este año llegó a mínimos históricos.

La crisis golpea directamente a un río que abastece a 40 millones de personas, 5,5 millones de acres de tierras de cultivo y cerca de dos decenas de tribus nativas, además de dos estados mexicanos. Los reservorios más grandes del país, los lagos Powell y Mead, ambos alimentados por el Colorado, han caído a niveles históricamente bajos en las últimas semanas, con una capacidad de almacenamiento combinada que no se veía en casi siete décadas.

Jennifer Pitt, directora del Programa del Río Colorado en la National Audubon Society, advirtió sobre la fragilidad del sistema de cara al futuro inmediato.

"Si los próximos dos años son secos, el riesgo para los usuarios del agua del río Colorado es extraordinario. Ya no queda ningún margen de maniobra en el que apoyarse", atizó.

Buschatzke, por su parte, insistió en que el verdadero desafío ahora es construir "un resultado equitativo y de largo plazo para toda la cuenca, que incluya sacrificios compartidos" entre los siete estados que dependen del río.

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