ANÁLISIS
La CBO advirtió de que el fondo de jubilación del Seguro Social se agotará hacia mediados de 2032 y que, sin reforma del Congreso, las prestaciones de ese fondo bajarían cerca del 26%
La proyección de la CBO es algo más pesimista que la de los propios administradores del Seguro Social, que en su informe anual de junio situaron el agotamiento del fondo OASI en el cuarto trimestre de 2032 y estimaron un recorte automático del 22%.

El sitio web de la Administración del Seguro Social de los Estados Unidos
Un análisis del Committee for a Responsible Federal Budget (CRFB) sobre las proyecciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) advirtió de que el fondo fiduciario de jubilación del Seguro Social se quedará sin reservas a mediados de 2032.
Proyección de la CBO: insolvencia en 2032 y recorte del 26%
Según el análisis del CRFB recogido por Newsweek, la CBO proyecta que el fondo de Old-Age and Survivors Insurance (OASI), que paga las prestaciones de jubilación y supervivencia, agotará sus reservas hacia mediados de 2032. El CRFB lo sitúa en torno al segundo trimestre. En ese momento, los ingresos por impuestos sobre la nómina solo cubrirían alrededor del 74% de las prestaciones programadas, lo que, sin reforma del Congreso, obligaría a un recorte de aproximadamente el 26% para igualar gastos e ingresos.
La proyección de la CBO es algo más pesimista que la de los propios administradores del Seguro Social, que en su informe anual de junio situaron el agotamiento del fondo OASI en el cuarto trimestre de 2032 y estimaron un recorte automático del 22%.
Los números clave: CBO frente a los administradores de la S.S.
- Administradores de la S.S.: cuarto trimestre de 2032
- CBO: mediados de 2032
- Administradores de la S.S.: alrededor del 22% (pago del 78% de las prestaciones)
- CBO: alrededor del 26%
- Administradores de la S.S.: 38%
- CBO: 40%
- Administradores de la S.S.: 4,42% de la nómina gravable
- CBO: 4,57% de la nómina gravable
Por qué importa: más de 70 millones de beneficiarios
El programa sostiene a más de 70 millones de personas. Para una parte de los jubilados no es un extra: es el grueso de su ingreso mensual. Por eso el agotamiento del fondo OASI no es un debate abstracto. Sin una ley que cubra el hueco, la prestación dejaría de pagarse al 100% y se ajustaría a lo que sigan aportando las nóminas. Quienes viven casi solo de ese cheque serían los primeros en notar el recorte.
En declaraciones a Newsweek, el instructor de alfabetización financiera Alex Beene, de la Universidad de Tennessee en Martin, planteó el mismo dilema en dos direcciones. Quien ya está retirado y depende mucho del Seguro Social podría tener que recortar otros gastos si la prestación cae cerca de una cuarta parte. Quien aún trabaja, en cambio, podría acabar pagando más impuestos o aceptando reglas distintas para su futura pensión.
Costos al alza, ingresos estancados
El CRFB señala que el coste del programa subió del 10,7% de la nómina gravable en 1990 al 15,0% actual y que llegaría al 16,5% en 2032, mientras los ingresos apenas pasaron del 12,7% al 12,9%. Esa brecha, dice el comité, alimenta el desequilibrio.
Kevin Thompson, CEO de 9i Capital Group, dijo a Newsweek que, si no se actúa pronto, “estos números se volverán cada vez más graves” y que cada nueva proyección adelanta el calendario y agranda el recorte.
Escenario combinado: fondo de discapacidad no salva el sistema
Incluso en un escenario hipotético en el que el Congreso permitiera transferir recursos del fondo de Disability Insurance (DI) al de jubilación, los fondos combinados se agotarían en 2033, con un recorte del 23% para los beneficiarios, según la CBO.
Los administradores del Seguro Social, por su parte, proyectan que el fondo de discapacidad permanecerá solvente durante todo el horizonte de 75 años, pero que el fondo combinado OASDI se agotará en el tercer trimestre de 2034.
Opciones sobre la mesa, pero sin acuerdo bipartidista
Según el Informe de los Trustees de 2026, los administradores del Seguro Social cuantifican lo que habría costado actuar ya. Si las reformas hubieran entrado en vigor en enero de 2026, bastaría con pasar el impuesto sobre la nómina del 12,4% al 16,65% o con bajar un 25,2% las prestaciones previstas para quienes ya cobran y para quienes cobrarán. Si se espera a que las reservas combinadas se agoten en 2034, el ajuste sería más duro: el tipo subiría al 17,3% o las prestaciones caerían un 28,5% desde ese año.