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Condonar la deuda universitaria aleja a los hispanos y a la clase trabajadora del Partido Demócrata

WSJ: "Biden atenta contra su propio mensaje sobre la inflación, divide a su partido, e insulta a cualquier americano que haya trabajado, ahorrado y pagado una factura".

El plan del presidente Biden de condonar una parte sustancial de la deuda de los estudiantes universitarios ha recibido varias críticas. Parte de ellas se refiere a su enorme coste o al efecto negativo que podría tener sobre la inflación. Otra parte de las críticas, especialmente importante en estas fechas, es el efecto que podría tener en las elecciones de noviembre.

Alto riesgo, poco beneficio

Kimberly A. Strassel, analista del Wall Street Journal, considera que “es difícil imaginarse un programa que implique un mayor riesgo político por un beneficio político tan pequeño”, porque “El señor Biden está atentando contra su propio mensaje sobre la inflación, dividiendo a su partido, e insultando a cualquier americano que jamás haya trabajado, ahorrado y pagado una factura”. 

O, como apunta Sean Collins en Sp!ked,

Más allá de la carga financiera que impone, la cancelación de la deuda estudiantil por parte de Biden envía un terrible mensaje a la sociedad. La cancelación de la deuda para un grupo selecto despertará la ira y el resentimiento, ya que muchos sentirán que les han tomado el pelo.

Los hispanos

El analista demócrata Ruy Teixeira, en un artículo escrito en The Wall Street Journal, considera que el descenso en el apoyo de los hispanos al Partido Demócrata está protagonizado “por los votantes de la clase trabajadora sin estudios universitarios, que son la inmensa mayoría de la población hispana”. El beneficio de la medida no es para ellos, pero el coste sí, dado que pagan impuestos como los demás.

Abraham Enríquez, fundador del movimiento Bienvenido, ha dicho en declaraciones a Fox News“Lo mejor que le ha podido pasar al movimiento conservador para despertar a los jóvenes latinos ha sido la administración Biden, porque ellos mismos han demostrado a los latinos que no les importamos”.

Y añade:

Los votantes latinos son muy sofisticados cuando se trata de investigar las medidas políticas. Así que tan pronto como los medios de comunicación lanzaron esta idea de que Biden estaba protegiendo y apoyando a los estudiantes, lo que han hecho es animar a las familias latinas de todo el país a investigar cuánto iba a costar este programa (...) a cada contribuyente. Una vez que sabemos que este programa va a costar a los contribuyentes una media de 2.000 dólares, muchas familias latinas de todo el país empezaron a despertarse y a decir: ‘Espera, esto realmente no ayuda a las comunidades latinas…’.

Resolver el problema de fondo

Por otro lado, la candidata a la Cámara de Representantes Cassy García (R-Texas), dice:

Los mecánicos, los maestros y los trabajadores de las bodegas no deberían estar rescatando a los alumnos de Derecho de Harvard por un valor de 1 billón de dólares en los próximos diez años. Deberíamos reformar el sistema de préstamos estudiantiles, no echar más gasolina al fuego.

Por otro lado, Daniel Galarza, presidente de LIBRE Initiative, considera que “el gobierno no debería estar en el negocio de transferir la carga financiera de los préstamos estudiantiles a los contribuyentes y no hacer nada para abordar el problema de fondo de la escalada de los costos de las matrículas universitarias”

Hay un abrumador rechazo a la política de Joe Biden entre los hispanos. Por otro lado, hispanos y negros son los votantes que más rápidamente abandonan al Partido Demócrata. Así, ocurren fenómenos como que en Miami Dade, de mayoría demócrata, hay más hispanos registrados como republicanos que como demócratas, según informa Breitbart News

Medida regresiva

No se trata sólo del coste, sino de quiénes son los beneficiarios. Los estudiantes universitarios proceden de familias con mayores ingresos y con más riqueza que la media. De hecho, según la Brookings Institution, la medida es regresiva; es decir, supone una transferencia de riqueza de los más pobres a los más ricos. Así, el estudio afirma que “casi un tercio de toda la deuda estudiantil corresponde al 20% de los hogares más ricos y sólo el 8% al 20% más pobre”.

Y añade:

Tanto si se mide por los ingresos como por la riqueza, los prestatarios de préstamos estudiantiles están en mejor situación que otros estadounidenses, y la condonación generalizada de préstamos es regresiva. Algunos argumentan que la condonación de préstamos no es regresiva cuando se mide por la riqueza financiera. Pero eso es porque esas mediciones excluyen el activo por el que la persona pidió prestado: una educación que aumenta los ingresos de por vida. Es como evaluar la riqueza de un propietario contando el saldo de su hipoteca pero no el valor de su casa.

Y lo mismo cabe decir de la división entre la América rural y la urbana. La inmensa mayoría de los universitarios viven en ciudades, porque es ahí donde están las universidades. 

Gasto público e inflación

La medida tiene un coste de al menos 230.000 millones de dólares, según el Comité para un Presupuesto Federal Responsable. Y eso sin tener en cuenta la condonación de la deuda de quienes recibieron una beca Pell. Pero el coste podría ser mucho mayor. El Budget Model de Penn Wharton-University of Pennsylvania estima que el coste final durante una década será de 980.000 millones de dólares. Es decir, casi un billón (trillon) de dólares. 

El principal economista de la Administración Obama, Jason Furman, no lo ve nada claro: “Echar aproximadamente medio billón de dólares de gasolina al fuego inflacionario que ya está ardiendo es una imprudencia”.

El aumento generalizado de precios es una de las grandes preocupaciones de los americanos, y el 59% cree que la medida empeorará la inflación.

Conflicto entre los universitarios actuales y futuros

La medida beneficia a un 13% de la población. Quien está más directamente afectado por una medida política tiene más probabilidades de orientar su voto por esa medida que otros ciudadanos que también son afectados, pero menos: principalmente los contribuyentes. 

Concentrar los beneficios y diluir los costes, esa es la receta de los políticos para ganar votos y que no se note el coste que imponen a la sociedad. Pero la realidad no siempre responde de manera tan sencilla a este esquema.

Según apuntan varios analistas, esta medida hará que el coste de las matrículas universitarias sea mayor. M.J. McManus, por ejemplo, señala:

El anuncio de cancelar la deuda es comparable a los planes hipotecarios de Clinton, ya que cambiará el comportamiento de las universidades.  Tenían que ser un poco cuidadosos en cuanto a las tasas de matrícula de las universidades, ya que debían asegurarse de que sus futuros estudiantes pudieran obtener un préstamo.  Ahora que el gobierno ha anunciado que se cancelarán las deudas de los estudiantes, las universidades se verán incentivadas a aumentar sus tasas.  Al fin y al cabo, ahora el gobierno acudirá al rescate de los estudiantes que deben a la universidad.  Al igual que los bancos confían en que el gobierno les rescatará por las hipotecas de los clientes con riesgo de crédito, las universidades confían en que el gobierno les rescatará por los costes de las matrículas acumuladas por los estudiantes.  Así que, ¿por qué no aumentar aún más las tasas?

Y ahí no acaba todo, porque algunos de los estudiantes no van a salir tan beneficiados. The Tax Foundation señala que hasta 13 estados pueden gravar a los estudiantes por los beneficios que obtienen al ser condonada su deuda. De acuerdo con Jared Walczak, esos 13 estados tendrían que adoptar cambios legislativos para evitar que eso ocurra. 

Así, un estudiante que se beneficia de lleno de la condonación de la deuda (10.000 dólares) tendrá que pagar 1.100 dólares en impuestos en Hawaii. Asímismo, pagaría 985 dólares en Minessota, 700 en Carolina del Sur y 685 en Nueva York.