¿Qué esperar de los debates entre Biden y Trump? ¿Habrá siquiera debate?

Siendo la edad y su capacidad cognitiva algunas de las mayores preocupaciones sobre la candidatura del demócrata, es natural que el presidente abogue por un encuentro en el que todas las condiciones le favorezcan. 

Joe Biden y Donald Trump acordaron finalmente debatir al menos dos veces antes la elección de noviembre; no obstante, la audiencia verá una estructura que difiera de la tradicional.

Aunque los electores ya se están decantando, un factor sorpresa podría convertir alguno de los al menos dos debates en determinantes para el curso del país. Por ahora, con los pocos detalles que hay, se puede abordar la gran inquietud: ¿qué podemos esperar?

Un terreno amigo

El primero de los debates, que se celebrará el 27 de junio en Atlanta, será organizado por CNN. El segundo, probablemente el 10 de septiembre, tendrá como anfitrión a ABC News.

Ambos medios son reconocidos por su afinidad a los demócratas y consisten en terrenos amigos para el presidente Biden, quien para debatir ha establecido serie de condiciones.

Un paraguas diferente

Históricamente los debates son coordinados por la Comisión para Debates Presidenciales. Sin embargo, en esta ocasión tanto Biden como Trump coincidieron en que se puede prescindir de la Comisión; por lo que probablemente gran parte del peso recaiga en los medios anfitriones, CNN y ABC, respectivamente.

Nadie que interrumpa o ponga nervioso al presidente

Una de las condiciones de la Casa Blanca, como relatamos en un artículo en Voz, es que no haya audiencia. Al menos el debate de CNN en junio será así. Es claro, como también han reportado algunos medios como el New York Times, que lo que pretende Biden es que no haya un público que pueda interrumpirle o ponerle nervioso con eventuales abucheos. 

Trump dijo que él sí quisiera una audiencia, pero Biden "está aterrado de las multitudes". En ese mismo sentido, el equipo de Biden también pidió que el debate fuera uno a uno, excluyendo de esa manera a Robert F. Kennedy, quien cada vez se acerca más en las encuestas al rango que le permitiría participar en los debates.

Intervenciones controladas

A Biden le preocupa debatir en un terreno improvisado y abierto, donde Trump se mueve con facilidad. Por ello, que una de las condiciones sea que las cadenas organizadoras pueda cortar los micrófonos una vez termine el tiempo del candidato, no sorprende. Para Biden es fundamental que Trump no lo interrumpa, algo que el expresidente hace con frecuencia cuando debate.

Preguntas convenientes para el presidente, insistentes para el expresidente

Los moderadores del primer debate serán Jake Tapper y Dana Bash, de CNN. En el caso del segundo debate, los periodistas de ABC David Muir y Linsey Davis harán las preguntas. Ninguno guarda simpatía por Donald Trump. Veremos un debate en el que los moderadores se inclinarán por acorralar a Trump, mientras dejan con margen de maniobra a Biden.

Conclusiones

Siendo la edad y su capacidad cognitiva uno de las mayores preocupaciones sobre la candidatura de Biden, es natural que el presidente abogue por un debate en el que todas las condiciones le favorezcan. 

En contraste con Trump, quien se ha destacado en esta campaña por su energía y su aguda y ácida elocuencia, Biden apenas ha tenido eventos políticos multitudinarios y sus apariciones ante la prensa son cortas, controladas y sin muchas preguntas. 

La preocupación sobre la salud de Biden no es solo del lado republicano. En un artículo reciente, The Atlantic pidió a Biden retirarse debido a su desmejorada capacidad cognitiva y sus 81 años.

Si las condiciones se salen del libreto exigido por la Casa Blanca, es probable que los americanos ni siquiera lleguen a presenciar el encuentro entre quienes se disputan la Presidencia de Estados Unidos.

Precisamente el New York Times recuerda que en 2020 un debate fue cancelado luego de que Trump se negara a enfrentar a Biden virtualmente, debido a la apenas surgida pandemia del coronavirus. Asimismo, en este último ciclo de primarias, Trump se saltó todos los debates de los precandidatos republicanos.

Por lo tanto, que nadie se sorprenda cuando, a poco del 27 de junio, alguno de los dos candidatos se niegue a asistir a un encuentro en el que tantos depositarán sus expectativas.