Los aliados de Trump empiezan a planificar un plan migratorio que incluye deportaciones masivas para controlar la crisis fronteriza

Los mayores expertos conservadores en política migratoria del país están diseñando una estrategia para transformar la retórica de la campaña en medidas reales.

La política migratoria del expresidente Donald Trump empieza a tomar forma de la mano de aliados que empezaron a planificar una serie de medidas sin precedentes para controlar una de las peores crisis fronterizas en la historia de Estados Unidos.

De acuerdo con un informe del diario The Wall Street Journal, exfuncionarios de la Administración Trump, partidarios del líder republicano y varios expertos conservadores en migración están diseñando “órdenes ejecutivas, memorandos de política y otros documentos en un intento de transformar la retórica de la campaña en política”. La idea, según se explica en el WSJ, es concretar con antelación un programa de deportaciones masivas para poder controlar un flujo migratoria nunca visto.

Las discusiones sobre esta nueva y potencial agenda migratoria se están desarrollando dentro de importantes grupos conservadores a nivel nacional, como el America First Policy Institute y la Heritage Foundation.

El principal objetivo detrás de este esfuerzo es que el expresidente Trump y todo su equipo esté listo para que, en caso de iniciar una nueva gestión, se puedan aplicar grandes cambios en la agenda migratoria de Estados Unidos heredada por el presidente Biden desde el primer día de mandato, además de sentar las bases para la prometida deportación de inmigrantes ilegales.

“Los implicados debaten, entre otras cuestiones, cómo agilizar las audiencias de asilo de los inmigrantes para que puedan ser deportados más rápidamente, anular las protecciones de deportación para cientos de miles de inmigrantes creadas por el gobierno de Biden y obligar a países de todo el mundo a aceptar de vuelta a más ciudadanos deportados”, se lee en el WSJ.

Aliados extranjeros para controlar la crisis migratoria

De acuerdo con el reporte, los colaboradores en política exterior de Trump ya han empezado a identificar a potenciales aliados en la región que puedan colaborar con Washington para controlar el flujo migratorio desde Latinoamérica.

Uno de esos países es Panamá, donde el presidente recién electo José Raúl Mulino prometió cerrar el tapón del Darién, una inhóspita selva atravesada por cientos de miles de migrantes para llegar a Estados Unidos.

La idea, según el WSJ, es lograr nuevos acuerdos de asilo con países de Sudamérica y África para revivir acuerdos como el que la Administración Trump había alcanzado en su momento con Guatemala, país con el Washington acordó un programa de corta duración que envió de vuelta a cientos de migrantes de El Salvador y Honduras para buscar asilo allí.

Desafíos logísticos y legales sin precedentes

Toda esta planificación, aún a meses de que se realicen las elecciones generales, demuestra que el plan migratorio de Trump es tan ambicioso como complejo, por lo que requiere un intenso trabajo de coordinación y estructuración con los mayores expertos en política migratoria del país.

La política de inmigración de Trump, especialmente, tendrá que abordar importantes desafíos logísticos para llevar adelante una deportación masiva y también las trabas legales que puedan ir apareciendo en el camino.

“Además de reclutar suficiente mano de obra para detener a los migrantes y abrir suficiente espacio de detención para retenerlos, se avecina otro obstáculo importante: Los inmigrantes que han llegado a Estados Unidos bajo el gobierno de Biden no pueden ser deportados legalmente”, se lee en el WSJ. “Y en el caso de los que sí lo son, muchos de sus países de origen no los aceptarán de vuelta. Las medidas ejecutivas que planean los asesores de Trump pretenden sortear esas limitaciones sin la intervención del Congreso”.

Asimismo, todavía no está definido quién será el hombre designado como el “zar de la frontera” de Trump en caso de ganar las elecciones. Aunque ya hay varios candidatos.

Uno de los nombres que suena fuerte es el de Tom Homan, quien dirigió el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas durante la Administración Trump.

Homan, según el WSJ, es serio candidato para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional o ejercer de “zar de fronteras”, un cargo que no requeriría la confirmación del Senado.

El mismo Homan manifestó que está dispuesto a aceptar un cargo en un potencial segundo mandato de Trump si el expresidente se lo pide. También dijo que está de acuerdo con la idea de deportar masivamente a inmigrantes ilegales.

Sin embargo, en un esfuerzo por mantener el hermetismo, la campaña de Trump insiste en que, más allá de los planes filtrados, todavía no hay nombres ni nada oficialmente definido sobre la política migratoria o quién podría conformar un potencial gabinete republicano.