La defensa de Trump derrumba la credibilidad del testigo estrella de la Fiscalía

Michael Cohen admitió que vende mercancía con mensajes negativos del expresidente y que habla de él seis días a la semana en su podcast.

El segundo día de declaraciones del testigo estrella de la Fiscalía, puso en evidencia que Michael Cohen tiene la clara intención de que Trump sea condenado -así lo testificó-. También mostró la forma en la que recientemente Cohen ha estado consiguiendo fama y dinero gracias a la historia alrededor del caso. Cohen aceptó que tiene un podcast en el que habla de Trump seis días a la semana y que vende mercancía con mensajes que insinúan que el expresidente debería estar preso.

Durante las primeras horas de la mañana los fiscales continuaron el interrogatorio que empezó el lunes. Cohen aseguró que el expresidente Trump sabía de los pagos a la actriz porno Stormy Daniels y que le aseguró que le reembolsaría el dinero que el abogado había pagado de su bolsillo para comprar el silencio de Daniels. Sin embargo, en toda la declaración, Cohen nunca dijo que Trump le había pedido falsificar los registros contables o que le había pedido a alguien más que se falsificaran los registros. Ese es el delito base de todo el caso.

La defensa de Trump inició el contrainterrogatorio preguntándole a Cohen por varios insultos que ha publicado en sus redes sociales contra el expresidente e incluso contra los abogados de Trump. El abogado Todd Blanche le preguntó si había llamado a Trump "dictador imbécil" y Cohen respondió: "Suena como algo que dije".

Uno de los puntos clave de la jornada de este martes fue la declaración precisa de Cohen de que quiere que Trump sea condenado, lo que muestra explícitamente que Cohen no es un testigo imparcial sino que tiene intenciones claras.

"¿Quiere que el presidente Trump sea condenado por este caso?" Preguntó el abogado Todd Blanche.

"Claro", Respondió Cohen.

Cohen hace dinero con mercancía sobre Trump

La defensa de Trump mostró al jurado los diferentes productos relacionados a Trump que vende Michael Cohen en su página web. Los jurados vieron un pin en el que se lee "Convict 45" y tiene un precio de 17 dólares. También una taza para café, con un precio de 22 dólares, en la que se lee "Envíalo a la Casa Grande, no a la Casa Blanca".

Los abogados del expresidente también preguntaron a Cohen sobre su cuenta de TikTok en la que hace transmisiones para hablar en contra de Donald Trump. Cohen dijo que cobra 5,99 dólares por cada suscripción mensual a su cuenta. Cuando le preguntaron si se dedicaba cada noche a hablar del expresidente, dijo: “Bueno, sólo lo hago seis días a la semana”.

Todd Blanche también le preguntó a Cohen por la camiseta que llevaba puesta la semana pasada en una de sus transmisiones, en la prenda se veía a Trump con un traje naranja y tras las rejas. Cohen confirmó que usó la camiseta con el dibujo de Trump tras las rejas para hablar en su podcast el miércoles pasado.

Cohen y su historial de mentiroso

Blanche se encargó en resaltar que Cohen no solo tiene un historial de mentiroso, sino que ha estado preso por sus mentiras. Cohen ha mentido en Corte y bajo juramento, le mintió a IRS, le mintió al Congreso, y por supuesto le mintió a los medios.

El abogado de Trump empezó presionando a Cohen para que aceptara que dijo mentiras en la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la supuesta interferencia rusa en las elecciones de 2016.

“Sí, la información que proporcioné no era exacta”, dijo Cohen

“¿No es mentira la información imprecisa?” le replicó Blanche.

"Seguro. Era inexacto, sí", dijo Cohen

"¿Fue una mentira?" insistió Blanche.

Tras varios intercambios, finalmente Cohen admitió: “Claro, diré que es mentira”.

Blanche también ahondó en los detalles de la actual situación legal de Cohen, producto de sus malas prácticas y sus mentiras. El testigo estrella de la Fiscalía confirmó que está en libertad supervisada hasta noviembre, que tiene prisión domiciliaria y que le dan hasta tres horas a la semana para estar fuera de su casa. Dijo que antes las autoridades lo controlaban con la pulsera de tobillo pero que ahora es vigilado con un teléfono.