Lo torturaron para exigir un rescate: tres miembros del Tren de Aragua reciben 20 años de prisión en Denver tras un brutal caso de secuestro
La víctima logró escapar después de varios días de cautiverio en la misma vivienda donde alquilaba una habitación. Sus captores le cortaron un dedo y enviaron las grabaciones de las torturas a su esposa para exigir dinero a su familia en Venezuela.

Un diseño que hace alusión al Tren de Aragua
Durante la mañana del 17 de octubre de 2024, un hombre llegó a una comisaría de Denver para denunciar un secuestro. Mientras mostraba que le faltaba el meñique derecho, contó a los oficiales que había logrado escapar de la casa donde sus propios compañeros de vivienda lo mantuvieron atado durante días, torturándolo y grabando las agresiones para exigir un rescate a sus familiares en Venezuela.
El crimen tuvo la firma de integrantes de la temible banda venezolana Tren de Aragua, una organización terrorista designada por EEUU y cuyo antiguo líder, Héctor Rusthenford, alias “Niño Guerrero”, fue dado de baja en junio pasado en una operación conjunta entre EEUU y las autoridades interinas de Venezuela.
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Ahora, tres de los responsables del secuestro pasarán 20 años cada uno en una prisión federal. Se trata de Darwin Veliz-Gonzalez, Jefferson Balza-Delfin y Yender Enrique Campos-Malave, todos venezolanos, según anunció la Fiscalía Federal del Distrito de Colorado. La sentencia de un cuarto acusado quedó aplazada.
“Esto es lo que el Tren de Aragua estaba haciendo en nuestra comunidad”, declaró el fiscal federal Peter McNeilly al anunciar las condenas, según recogió Fox News.
El cautiverio comenzó cuando los compañeros de vivienda de la víctima descubrieron que tanto él como su padre eran policías en Venezuela, de acuerdo con la Fiscalía. Lo ataron con una cuerda y lo dejaron sin comida y con muy poca agua durante varios días.
Las agresiones quedaron registradas por los propios secuestradores. Lo estrangulaban hasta que casi perdía el conocimiento, le sumergían la cabeza en un balde de agua y lo golpeaban con una pistola mientras lo amenazaban. Después enviaban los videos a su esposa para reclamar dinero a la familia, en la práctica que se conoce como “rescate”.
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Según los fiscales, los captores también compartían las grabaciones con líderes internacionales del Tren de Aragua, a quienes consultaban y pedían consejos sobre el secuestro. Cuando el rescate no llegó, uno de esos captores sugirió cortarle un dedo. La víctima escuchó cómo discutían el plan antes de que Balza-Delfin le amputara el meñique con unos alicates.
Después de eso, la policía estuvo cerca de encontrarlo el 16 de octubre. Ese día, los agentes acudieron a la casa de South Hazel Court en cuestión tras recibir una llamada que alertaba de un secuestro. Entraron al lugar, hicieron una inspección visual limitada, pero el hombre tenía tanto miedo que no se atrevió a hacerse notar, explicó la Fiscalía.
Después de aquella visita, por miedo a ser atrapados, tres de los captores abandonaron la vivienda. La víctima aprovechó la oportunidad para huir y, a la mañana siguiente, denunció lo ocurrido.
El jefe de la policía de Denver, Ron Thomas, destacó su decisión de acudir a las autoridades: “Aplaudo a la víctima de este crimen atroz y a todas las víctimas, independientemente de su situación migratoria, por denunciar conductas delictivas y ayudarnos a detener a quienes se aprovechan de los miembros de nuestra comunidad”.
El caso, según explicó Fox News, también alcanza a Brawins Dominique Suarez Villegas, alias «Chino San Vicente». Un gran jurado federal lo acusó por separado por su presunta participación en el secuestro y las torturas, además de otros delitos vinculados a una operación más amplia del Tren de Aragua. Pero su sentencia aún está aplazada.