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A pesar de los reiterados ataques de Hezbolá, Israel tiene dudas sobre si escalar el conflicto con el grupo terrorista del Líbano

Los liderados por Hassan Nasrallah multiplican por diez la capacidad militar que tenía Hamás el pasado 7 de octubre, cuando inició la guerra contra el Estado judío.

Hassan Nasrallah

Wikimedia Commons

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Desde que Hamás comenzara la guerra con Israel el pasado 7 de octubre, Hezbollah, un grupo militar del Líbano respaldado por Irán, se convirtió en un aliado clave de los terroristas en contra del Estado judío. Con sus reiterados ataques en el norte del país, todo parecía indicar que una escalada militar más fuerte entre Hezbollah e Israel era inminente, posibilidad que ya no es tan segura.

En los últimos días, el grupo paramilitar libanés atacó el norte del Estado judío con aviones no tripulados y cohetes, dejando a su paso incendios y evacuaciones.

Sin embargo, tras el alto al fuego impulsado por Estados Unidos, y de acuerdo con The Jerusalem Post, un acuerdo entre ambos podría estar más cerca de lo esperado.

"Y, sin embargo, incluso si un alto el fuego entre Israel y Hamás no entra en vigor de manera inminente, las posibilidades de una guerra importante entre el Estado judío y Hassan Nasrallah (jefe de Hezbollah) pueden estar mucho más alejadas de lo que parecen las cosas debido a un importante desacuerdo entre el establishment de defensa y el Gobierno", explicaron desde el citado medio.

Las dudas de Israel sobre Hezbollah

En concreto, señalan que Nasrallah fue claro desde el comienzo con respecto a sus intenciones al atacar a Israel, y que los ataques tendrán lugar en lo que dure la guerra con Hamás.

Del lado de Israel, la postura más belicosa de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) choca con la opción más prudente de Netanyahu.

"Dentro de las FDI, muchos se han impacientado por tener finalmente la oportunidad de darle una lección a Hezbollah y facilitar el regreso de los residentes del norte a sus hogares con un signo de exclamación", explicó el Jerusalem Post.

Del otro lado, agregan que es "poco probable que Netanyahu se arriesgue a una gran guerra con Hezbollah si ya existe un alto el fuego".

Las diferencias de Netanyahu con las FDI tienen mucho que ver con el “escenario intermedio”. Mientras que buena parte del Gobierno cree que cualquier escalada militar podría salirse de control en un primer momento, desde las FDI confían en una escalada mucho más corta de algunas semanas de duración.

"Netanyahu preferiría posponer indefinidamente una guerra mayor en el Norte y que esta ocurriera solo si hay alguna nueva provocación mayor. (...) Las FDI preferirían aprovechar su mayor preparación y la debilitada posición defensiva en la que han colocado a Hezbollah para librar lo que consideran una guerra inevitable, incluso si la batalla pudiera posponerse unos años más", añadieron desde el citado medio.

Una futura guerra entre Israel y Hezbollah podría ser potencialmente más tormentosa que la de Hamás, puesto que el grupo libanés tiene más de 150.000 cohetes, unas diez veces más que lo que tenía Hamás el pasado 7 de octubre.

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