Unanimidad republicana contra la OMS y su objetivo de controlar la sanidad mundial

Gobernadores como Ron DeSantis, Kristi Noem o Greg Abbott firmaron un escrito dirigido a Joe Biden para que se oponga a la entrega de la autonomía estadounidense para gestionar el ámbito sanitario.

Ante el deseo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de querer expandir su influencia y tener pleno poder para gestionar futuras pandemias, 24 gobernadores republicanos expresaron su total oposición a que Estados Unidos ceda su autonomía para resolver situaciones de crisis sanitaria -como la vivida con el covid- al organismo dependiente de Naciones Unidas (ONU).

En una carta enviada a Joe Biden, los gobernadores republicanos aseguraron que si el país llega a un acuerdo con el resto de naciones, se permitirá que la OMS se convierta en "una autoridad mundial" que dicte cómo han de gestionarse hipotéticas pandemias que surjan en el futuro:

De adoptarse, estos acuerdos tratarían de elevar a la OMS de órgano consultivo a autoridad mundial en materia de salud pública. Según las enmiendas y el tratado propuestos, el director general de la OMS obtendría supuestamente poder unilateral para declarar una 'emergencia de salud pública de importancia internacional' (PHEIC) en los países miembros, extendiéndose más allá de las pandemias para incluir una serie de emergencias percibidas.

"Surgen preocupaciones adicionales en relación con el establecimiento de una infraestructura de vigilancia global y los requisitos para que los Estados miembros censuren el discurso relacionado con la salud pública, facilitando potencialmente la proliferación de armas biológicas. Estamos comprometidos a resistir cualquier intento de transferir autoridad a la OMS sobre las políticas públicas que afectan a nuestros ciudadanos o cualquier esfuerzo de la OMS para afirmar tal autoridad sobre ellos", añadieron.

Una OMS controlada por la izquierda

La gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, fue una de las firmantes de la carta. La mandataria republicana dijo que su estado no se dejó dominar por una "OMS controlada por la izquierda", sino que su oficina escuchó a los ciudadanos, lo que permitió que saliesen de la pandemia del covid como "la economía más fuerte de América".

Además de Noem, los otros 23 gobernadores que rubricaron la carta fueron Kay Ivey (Alabama), Mike Dunleavy (Alaska), Sarah Huckabee Sanders (Arkansas), Ron DeSantis (Florida), Brian Kemp (Georgia), Brad Little (Idaho), Eric Holcomb (Indiana), Kim Reynolds (Iowa), Jeff Landry (Luisiana), Tate Reeves (Misisipi), Greg Gianforte (Montana), Jim Pillen (Nebraska), Joe Lombardo (Nevada), Chris Sununu (New Hampshire), Doug Burgum (Dakota del Norte), Kevin Stitt (Oklahoma), Henry McMaster (Carolina del Sur), Bill Lee (Tennessee), Greg Abbott (Texas), Spencer Cox (Utah), Glenn Youngkin (Virginia), Jim Justice (Virginia Occidental), Mark Gordon (Wyoming).

Un reclamo que no es exclusivo de los gobernadores

Días antes de que estos 24 gobernadores republicanos enviasen su petición por escrito, 22 fiscales generales estatales emitieron una carta similar con la que reclamaron a Biden que desafiase a la OMS desaprobando su intención por controlar la política sanitaria mundial. "Como principales funcionarios jurídicos de nuestros estados, nos oponemos a los instrumentos en negociación que podrían otorgar a la OMS poderes sin precedentes e inconstitucionales sobre los Estados Unidos y su pueblo", redactaron.

Asimismo, los fiscales generales opinaron que un pacto global "transformaría a la OMS de una organización consultiva y benéfica a un gobernador mundial de la salud pública".

El primer fracaso de la OMS

Este viernes, los países miembros de la OMS rechazaron establecer un acuerdo global para prevenir y gestionar futuras pandemias. Este pacto derivaría en que los estados cedan su autonomía al organismo para resolver hipotéticas crisis sanitarias.

Nada más se dio a conocer la noticia, el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró que "puesto que se hizo todo lo posible, no hay que lamentarse". Además, consideró que "no es un fracaso" que la iniciativa impulsada por él mismo no llegase a buen puerto, reiterando que "el mundo sigue necesitando un tratado sobre las pandemias". Una negativa que llega pocos días antes de que se celebre en Ginebra (Suiza) la Asamblea Mundial de la Salud (AMS).