ANÁLISIS
De estado bisagra a bastión republicano: cómo Ron DeSantis convirtió a Florida en el modelo electoral del GOP
Su éxito no fue crear una mayoría republicana permanente por decreto, sino construir una coalición duradera formada por nuevos residentes conservadores, hispanos cada vez más receptivos al mensaje republicano, padres preocupados por la educación y votantes que asocian a Florida con orden, libertad y prosperidad.

Ron De Santis
Florida fue durante décadas el estado bisagra por excelencia. Era un territorio donde cada punto porcentual podía decidir una elección presidencial. Pero los resultados de las midterms de 2026 confirmaron algo que venía construyéndose desde hace años.
Bajo el mandato de Ron DeSantis, Florida se convirtió en el bastión republicano más consistente del país y, en medio de una mala noche nacional para el GOP, en su principal esperanza. Así lo plantea la columnista Karol Markowicz en The New York Post, al subrayar que el Estado del Sol sostuvo una línea republicana sólida mientras el partido sufría reveses en gran parte del país.
Mientras los demócratas ganaban la Cámara y el Senado, y avanzaban en estados que históricamente parecían inalcanzables, incluido Texas, Florida mantuvo una barrera republicana sólida. Byron Donalds ganó la gobernación, Ashley Moody retuvo su escaño al Senado y los republicanos conservaron cargos estatales clave.
Una transformación que no fue casual
El cambio de Florida es el resultado de una estrategia política deliberada que consiste en gobernar con una agenda conservadora clara y, al mismo tiempo, convertir a los recién llegados en participantes activos de esa causa.
Según la investigación académica Welcome to the Free State of Florida: In-Migration and Rising Republicanism in the Sunshine State, el flujo de nuevos habitantes hacia Florida se volvió notablemente más republicano después de la elección de DeSantis en 2018. Para 2024, los inmigrantes interestatales tenían casi el doble de probabilidades de registrarse como republicanos que en 2012, y ese año el Partido Republicano superó por primera vez en la historia al Partido Demócrata por más de un millón de votantes registrados
Los datos oficiales de la División de Elecciones de Florida reflejan esa reversión: en 2020, los demócratas tenían una ventaja de unos 97.000 votantes activos registrados; en 2024, los republicanos tenían más de 1,1 millones de inscritos adicionales. Para septiembre de 2026, la diferencia rondaba los 1,5 millones.
DeSantis entendió el poder de la pertenencia
Uno de los aciertos menos comentados, pero quizá más efectivo, de DeSantis fue su mensaje hacia quienes se mudaban a Florida huyendo de impuestos altos, políticas sanitarias restrictivas durante la pandemia de covid, inseguridad o una cultura política percibida como hostil. No los recibió solo como nuevos residentes: los invitó a integrarse a un proyecto político.
El gobernador popularizó la expresión "Free State of Florida", y el Partido Republicano estatal llevó esa idea hasta el buzón de los nuevos vecinos, instándolos a registrarse como republicanos y a "hacer su parte" para proteger al estado. Fue una forma directa de decir que Florida no era un refugio pasivo, sino una elección de principios.
Esa apuesta funcionó. Según datos de la empresa L2 citados por USA Today, entre enero de 2020 y agosto de 2024, 666.525 personas que estaban registradas en otro estado se mudaron a Florida y se inscribieron para votar; de ellas, 331.646 se registraron como republicanas, frente a 156.922 demócratas.
Gobernar con contraste
- Stop WOKE Act: La lucha contra el wokismo es una de las banderas de DeSantis, como dejó claro en su discurso de investidura en 2022 con su célebre "Florida es donde el wokismo va a morir". El gobernador impulsó la ley conocida como Stop WOKE Act (Individual Freedom Act), que buscaba limitar la enseñanza de conceptos asociados a la teoría crítica de la raza y a la idea de culpa colectiva por raza o sexo en las escuelas públicas y en ciertos entornos laborales. Aunque partes de la norma referidas a la educación superior han sido bloqueadas por los tribunales por motivos de la Primera Enmienda. El estado también prohibió el uso de fondos públicos para programas de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) en las universidades y aprobó estándares curriculares que enfatizan los "peligros del comunismo".
- Educación y derechos parentales: firmó la ley de Derechos Parentales en la Educación, que limitó la instrucción sobre orientación sexual e identidad de género en los primeros grados, y promovió la transparencia curricular y la participación de los padres.
- Orden público: aprobó la Combating Public Disorder Act, que endureció sanciones para delitos cometidos durante disturbios violentos y reforzó la protección de la policía.
- Escuelas abiertas: se opuso a los cierres prolongados durante la pandemia y mantuvo abiertas las escuelas antes que muchos estados demócratas.
- Elecciones rápidas y verificables: Florida reporta estadísticas diarias por condado, exige identificación en las urnas y permite que los resultados se conozcan con rapidez.
El resultado fue una marca política reconocible: Florida como un estado donde la autoridad de los padres, el respeto a la policía, la libertad económica y el sentido común educativo no eran consignas de campaña, sino políticas de Gobierno.
Impuestos bajos y alivio fiscal como imán
Uno de los pilares de la estrategia de DeSantis ha sido la política fiscal. Florida no tiene impuesto estatal sobre la renta y, desde 2019, ha implementado cerca de 10.000 millones de dólares en alivio tributario, que incluyen la eliminación del impuesto al alquiler comercial, vacaciones fiscales permanentes y exenciones para familias y negocios.
En las midterms de 2026, los votantes aprobaron con un 62 % una enmienda que amplía sustancialmente la exención del impuesto a la propiedad sobre la vivienda principal. DeSantis la defendió como una forma de devolver dinero a los contribuyentes después de que los ingresos locales por este impuesto casi se duplicaran. La combinación de ausencia de impuesto a la renta y rebajas concretas ha sido un atractivo claro para muchos recién llegados.
Los números respaldan la tesis
La transformación se hizo visible en las urnas. En 2016, Donald Trump ganó Florida por apenas 1,2 puntos. En 2024, lo hizo por 13,1 puntos, la mayor ventaja presidencial republicana en el estado desde 1988.
DeSantis, por su parte, ganó la reelección en 2022 con una ventaja de 19,4 puntos, la mayor en una elección para gobernador de Florida desde 1982. Ese mismo año se convirtió en el primer republicano en décadas en ganar el condado Miami-Dade, un territorio que durante mucho tiempo fue una fortaleza demócrata.
La advertencia para los republicanos
Los resultados de 2026 también muestran que Florida no es inmune a las oscilaciones políticas. La victoria de Byron Donalds fue más ajustada de lo previsto, y los demócratas mostraron una participación vigorosa en varios condados. En Miami-Dade, por ejemplo, el condado volvió a inclinarse hacia el candidato demócrata a la gobernación, David Jolly, aunque los republicanos mantuvieron una ventaja decisiva a nivel estatal.
Eso no invalida la herencia de DeSantis. La pone a prueba. Su éxito no fue crear una mayoría republicana permanente por decreto, sino construir una coalición duradera formada por nuevos residentes conservadores, hispanos cada vez más receptivos al mensaje republicano, padres preocupados por la educación y votantes que asocian a Florida con orden, libertad y prosperidad.
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La lección para el GOP
En su análisis, subrayó que Florida fue el único estado entre los diez más poblados del país capaz de conservar el control republicano de su Gobierno estatal. También advirtió que la pérdida de Texas como ancla republicana podría tener consecuencias de largo alcance para la viabilidad nacional del GOP.
Para DeSantis, la derrota no reflejó tanto un respaldo a la agenda demócrata como un castigo dirigido a la clase política republicana de Washington. "Fue, sobre todo, un rechazo a los republicanos de Washington", sostuvo.
"Hemos acumulado un historial de logros. Nos hemos ganado la confianza de muchos de nuestros votantes, quienes saben que, incluso en la peor situación política que se pueda imaginar, fuimos capaces de mantener la posición y evitar que aquí ocurriera lo peor", añadió.
Florida ha dejado de ser el estado que ambos partidos podían ganar por un puñado de votos. Hoy es el modelo que el GOP querrá replicar: un estado donde la identidad conservadora no se limita a ganar elecciones, sino que se convierte en cultura política. Y si Byron Donalds continúa esa estrategia, la "Florida libre" podría seguir siendo, por muchos años, la mejor carta republicana en el mapa nacional.
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