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Trump admite que evalúa despedir a Kimberly Guilfoyle, su embajadora en Grecia, tras denuncias sobre un pedido de $100.000 a un donante

“Bueno, lo estamos evaluando. Sí, no estamos contentos”, le dijo Trump a The Hill tras ser consultado sobre un potencial despido de la diplomática en el Jardín Sur de la Casa Blanca.

Kimberly Guilfoyle, embajadora de EEUU en Grecia, en una imagen de archivo

Kimberly Guilfoyle, embajadora de EEUU en Grecia, en una imagen de archivoAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

El presidente Donald Trump reconoció este lunes ante los medios que su Administración analiza la salida de Kimberly Guilfoyle de la embajada de Estados Unidos en Grecia. La admisión llega después de una seguidilla de reportes sobre presunta conducta inapropiada de la diplomática, que van desde un supuesto pedido de dinero a un donante republicano hasta viajes de lujo costeados por empresarios griegos. Las palabras del mandatario también establecen un cambio de tono con respecto al que la Casa Blanca había tratado el caso hasta ahora.

“Bueno, lo estamos evaluando. Sí, no estamos contentos”, le dijo Trump a The Hill en el Jardín Sur de la Casa Blanca, durante un intercambio con periodistas. Tres días antes, el viernes, el mandatario había hablado del tema con bastante más distancia.

“Me acabo de enterar, qué lástima”, dijo entonces. “No sé mucho, pero ella siempre fue muy amable”.

¿Quién es Guilfoyle y de qué se le acusa?

Guilfoyle no es una embajadora más.

Antes de llegar a Atenas fue fiscal en California y una de las caras protagónicas de Fox News, donde condujo junto a otros presentadores el programa “The Five”.

Entre 2001 y 2006 estuvo casada con Gavin Newsom, hoy gobernador demócrata de California, y años después se comprometió con Donald Trump Jr., el hijo mayor del presidente, una relación que terminó en 2024.

Ese mismo diciembre, Trump la eligió para el cargo y la presentó como una amiga y aliada de muchos años. El Senado la confirmó en septiembre de 2025, y ella se convirtió en la primera mujer en encabezar la representación diplomática estadounidense en Grecia.

Los problemas empezaron a acumularse a finales de septiembre, cuando el Wall Street Journal comenzó a publicar una serie de reportes sobre su gestión a cargo de la embajada. El más delicado salió a la luz la semana pasada, mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, estaba de visita oficial en Grecia. Según mensajes de texto revisados por el diario, en julio de 2025, poco antes de su audiencia de confirmación, Guilfoyle le pidió a Eric Deters, abogado y donante de Trump, que cubriera una deuda de $100.000 de su tarjeta de crédito mediante una transferencia bancaria para no dejar rastro documental. A cambio, de acuerdo con el WSJ, la diplomática le habría ofrecido acceso a funcionarios del Gobierno. Deters asegura que nunca pagó.

Los abogados de Guilfoyle, Jesse Binnall y David Schwartz, niegan cualquier irregularidad. Sostienen que el episodio con Deters ocurrió antes de que ella asumiera como embajadora y que la factura jamás se saldó.

El diario también reportó que Guilfoyle habría dado un trato preferencial a un lobista que trabajaba para una naviera griega, además de un episodio en el que habría amenazado con hacer caer al Gobierno de Atenas. El fin de semana sumó otra denuncia. Según el WSJ, empresarios griegos adinerados ayudaron a financiar los viajes de lujo de la embajadora mientras ella usaba su puesto para promover sus intereses comerciales. Su defensa rechazó también esas acusaciones y aseguró que, antes de cada vuelo en avión privado, Guilfoyle pidió y siguió las indicaciones del Departamento de Estado.

A eso se suma la investigación que, según reportó NBC News, habría abierto la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado sobre la embajadora y la sede diplomática que dirige.

La posibilidad de un despido la adelantó el domingo The Associated Press. Un alto funcionario estadounidense le dijo a la agencia que Trump y Rubio estaban sumamente molestos por la conducta atribuida a Guilfoyle y que la decisión probablemente llegaría esta semana, después del feriado del Columbus Day. La misma fuente explicó que la frustración de Rubio fue creciendo a medida que aparecían nuevos reportes, en buena parte porque la embajadora lo acompañó en todos sus actos durante la visita a Atenas, donde el alto funcionario dio un discurso imponente desde la colina Pnyx con la Acrópolis a su espalda.

Esa gira dejó una escena que hoy contrasta con el clima en Washington. El miércoles, todavía en Grecia, Rubio pareció respaldarla, incluso reclamando preguntas de la prensa sobre los reportes del WSJ.

El malestar también llegó al Capitolio, y desde ambos partidos. John Barrasso, senador por Wyoming y número dos de los republicanos en la Cámara alta, habló del caso el domingo en el programa “Face the Nation”, de CBS News. “Lo que hemos visto en los informes es muy preocupante. Es inquietante. Y estoy seguro de que habrá una investigación”, dijo. Barrasso añadió que el Comité de Relaciones Exteriores del Senado también tendría un rol de supervisión. Del lado demócrata, el representante Gregory Meeks, el principal miembro de su partido en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, ya le había escrito a Rubio para pedirle información sobre las denuncias.

Hasta ahora no hay una decisión oficial, Guilfoyle no se pronunció directamente sobre las acusaciones y su continuidad en Atenas depende en última instancia de Trump. Según un funcionario estadounidense citado por MS NOW, Rubio no tomará ninguna medida contra ella sin el visto bueno del presidente.

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