El Departamento de Estado investiga a Kimberly Guilfoyle, embajadora de Trump en Grecia, mientras un donante la acusa de pedirle $100.000 a cambio de influencia en la Casa Blanca
De acuerdo con mensajes de texto y de Signal, la embajadora le habría pedido a Eric Deters, abogado, empresario y donante de Trump, que pagara el saldo de su tarjeta American Express, de $100.000, con una transferencia directa.

La embajadora de Estados Unidos en Grecia, Kimberly Guilfoyle, en una imagen de archivo
La Oficina del Inspector General del Departamento de Estado, el organismo interno que supervisa a la diplomacia estadounidense, estaría investigando a la embajadora en Grecia, Kimberly Guilfoyle, y a la embajada que dirige, según confirmaron dos personas familiarizadas con el caso a NBC News. La investigación se conoce en medio de una acusación de un donante del presidente Donald Trump, que afirma que ella le pidió $100.000 para pagar su tarjeta de crédito a cambio de acceso a la Casa Blanca.
La acusación salió a la luz el miércoles, tras un reporte del Wall Street Journal. Según el diario, que obtuvo mensajes de texto y de Signal, Guilfoyle le escribió en julio de 2025, días antes de su audiencia de confirmación en el Senado, a Eric Deters, abogado, empresario y donante de Trump que fue candidato al Congreso por Kentucky.
Deters afirmó que la embajadora le solicitó que le pagara el saldo de su tarjeta American Express, de $100.000, con una transferencia directa.
“No va a aparecer en ningún lado si transfieres dinero a American Express”, dice uno de los mensajes, según los textos que revisó el WSJ y también fueron obtenidos por NBC News.
Deters sostiene que, a cambio, ella le ofreció ayuda para llegar a figuras de alto rango del gobierno, y que él no pagó. “Estaba tan desesperada por esos $100.000. Era un quid pro quo”, dijo a NBC News.
Mundo
El "thumos" que le falta a Occidente: Marco Rubio cita a los griegos para pedirle a Europa fuego, coraje y orgullo
Emmanuel Alejandro Rondón
La defensa de Guilfoyle, sin embargo, niega el asunto. Su abogado, Jesse Binnall, afirmó ante el diario que ella no reconoce esos mensajes como auténticos, aunque no dio detalles. Según otros medios, su defensa sostiene que Deters le debía honorarios por hablar en eventos, algo que él niega. CBS News informó, por su parte, que a funcionarios de la Casa Blanca les dijeron que los mensajes eran reales, según fuentes que no identificó. La Casa Blanca prefirió no comentar.
Ni la oficina del inspector general ni el Departamento de Estado confirmaron la investigación cuando fueron consultados. La primera dijo que no confirma ni niega investigaciones, y el segundo declinó comentar.
NBC se apoya en dos fuentes, y la noticia la había adelantado el tabloide británico Daily Mail. Un alto funcionario diplomático dijo a NBC que el caso encendió las alarmas en el departamento, porque ese organismo suele hacer inspecciones de rutina en embajadas y no investigaciones.
El vicepresidente JD Vance dijo que “estas son acusaciones” y que no se juzga a nadie “en el tribunal de la opinión pública”. El jueves, en Atenas, el secretario de Estado Marco Rubio le respondió con dureza a un periodista que le preguntó por el tema mientras estaba junto a Guilfoyle. “Ni siquiera sé si lo que usted informa es cierto”, dijo.
El representante demócrata Gregory Meeks, el principal de su partido en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, le escribió a Rubio la semana pasada para solicitarle datos sobre otras denuncias que el WSJ publicó sobre su gestión.
Hasta ahora, ninguna autoridad ha confirmado las acusaciones, y no se conoce el alcance de la investigación.