Un hombre sale de la cárcel tras décadas en el corredor de la muerte en Utah: el ADN no coincide
Carter fue sentenciado por primera vez en 1985 y nuevamente en 1992, tras un nuevo juicio. Siempre mantuvo su inocencia y afirmó que su confesión firmada fue coaccionada por la policía.

(Voz / Christian Camacho)
Un hombre de 71 años que pasó más de cuatro décadas en el corredor de la muerte de Utah fue puesto en libertad bajo fianza este lunes, después de que análisis de ADN del laboratorio forense estatal lo excluyeran de restos biológicos hallados en la escena del crimen. La acusación de homicidio agravado, no obstante, permanece vigente y un nuevo juicio está previsto para 2027.
Douglas Stewart Carter fue condenado en 1985 por el asesinato de Eva Olesen, de 57 años, ocurrido el 27 de febrero de ese año en su domicilio de Provo. Olesen, tía del entonces jefe de policía de esa ciudad, fue encontrada por su esposo con heridas de arma blanca y un disparo. Carter, originario de Chicago y residente entonces en Utah, fue detenido meses después en Nashville, Tennessee, donde firmó una confesión durante un interrogatorio conducido por un detective de Provo. Siempre ha sostenido que esa declaración fue obtenida bajo coacción.
Una condena cuestionada desde el principio
No existían huellas dactilares, arma atribuida al acusado ni rastros físicos que lo situaran en la vivienda. El caso se sustentó en la confesión y en el testimonio de dos testigos, Epifanio Tovar y su esposa Lucía, quienes afirmaron que Carter se había jactado del crimen. En 2011 ambos se retractaron y declararon que la policía les había sufragado alquiler, teléfono y servicios, y que les habían amenazado con deportar a su hijo si no testificaban en contra de Carter.
Carter fue sentenciado a muerte en 1985. En 1989, la Corte Suprema de Utah anuló esa pena por instrucciones erróneas al jurado; en 1992 volvió a ser condenado a muerte.
En noviembre de 2022, el juez del Cuarto Distrito Derek Pullan anuló la condena. El 15 de mayo de 2025, la Corte Suprema estatal confirmó esa decisión y ordenó un nuevo juicio. En su opinión, el tribunal señaló que "es raro ver un caso que involucre múltiples instancias de mala conducta intencional por parte de dos oficiales de policía distintos… y un fiscal", en referencia al teniente George Pierpont, al oficial Richard Mack y al fiscal Wayne Watson. El fallo citó la ocultación de pruebas, la incitación al perjurio y la omisión de corregir testimonio falso.
El ADN y la retirada de la pena de muerte
En respuesta a esa orden judicial, la Fiscalía del Condado de Utah sometió evidencias al Laboratorio Criminalístico del Estado. Según informaron los fiscales en un escrito del 23 de septiembre, el ADN de sangre hallada en un pomo de puerta y el material genético recuperado en el mango del cuchillo utilizado en el ataque excluyen a Carter. Pruebas anteriores sobre una almohada, una huella ensangrentada y gotas de sangre en la nieve tampoco coincidieron con su perfil en la base CODIS del FBI, donde su ADN figura desde los años noventa.
El fiscal del condado, Jeffrey Gray, retiró entonces la notificación de que el Estado pediría la pena de muerte y pidió reexaminar tanto la acusación como la situación de custodia. Aclaró, sin embargo, que los resultados "no exoneran" a Carter y que la Fiscalía sigue evaluando el resto de las pruebas.
“El Estado le robó 41 años de vida”
El abogado de Carter, Neal Hamilton, dijo en un comunicado: "El Estado le robó 41 años de su vida y lo sometió a los horrores de estar en el corredor de la muerte durante más de 40 años, pero esta noche finalmente está en casa".
La Corte Suprema de Utah ordenó un nuevo juicio el año pasado, citando "una grave mala conducta" por parte de los investigadores.
Carter, ahora libre bajo fianza, espera un nuevo proceso que podría exonerarlo definitivamente.