El gobernador Ron DeSantis frena la ejecución de un recluso de 74 años a pocas horas de cumplirse la sentencia en Florida
La decisión, comunicada mediante una carta enviada al alcaide de la Prisión Estatal de Florida, Randall Polk, deja sin efecto la sentencia que estaba programada para llevarse a cabo este martes.

Ron DeSantis. | Joseph Prezioso
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, suspendió de manera oficial la orden de ejecución dictada contra William Lee Thompson, un recluso de 74 años condenado a la pena capital por un brutal asesinato cometido en el condado de Miami-Dade en 1976.
La decisión, comunicada mediante una carta enviada al alcaide de la Prisión Estatal de Florida, Randall Polk, deja sin efecto la sentencia que estaba programada para llevarse a cabo este martes.
Aunque la misiva no detalló explícitamente los motivos del retiro, la medida se produjo pocas semanas después de que la defensa legal de Thompson presentara alegatos sobre el grave estado de salud del prisionero. Según los reportes presentados por sus abogados y defensores de derechos humanos, el prisionero padece demencia avanzada, insuficiencia cardíaca y un severo deterioro cognitivo.
Evaluaciones médicas y el estándar de capacidad mental
Tras firmar la orden inicial en septiembre, DeSantis emitió el decreto ejecutivo 26-192 para designar a un panel de tres psiquiatras con la encomienda de examinar el estado mental del recluso.
La medida respondió a los reclamos de la defensa, que sostuvo que Thompson no comprendía la naturaleza de la ejecución ni las razones de la condena. Un neuropsicólogo dictaminó previamente que el prisionero no reconocía estar condenado a muerte y llegó a afirmar que George W. Bush continuaba en la presidencia.
Grace Hanna, directora ejecutiva de la organización Floridians for Alternatives to the Death Penalty, confirmó que el examen psiquiátrico oficial se realizó a principios de octubre. "Él no sabía dónde estaba, afirmaba que Bush era el presidente y, por momentos, ni siquiera reconocía que había sido condenado a muerte", señaló Hanna al referirse a la evaluación de la capacidad mental requerida por las leyes estatales para aplicar la pena capital.
La suspensión de la sentencia de Thompson se dio a conocer pocas horas después de que la Corte Suprema de Florida rechazara una moción de suspensión presentada por su defensa.
Mientras tanto, el estado mantiene programada la ejecución de James Robertson, de 63 años, condenado por el asesinato de su compañero de celda en la Institución Correccional de Charlotte en 2008.
Un prolongado historial judicial por un crimen de 1976
El caso contra Thompson se remonta al 30 de marzo de 1976, cuando junto a Rocco Surace y dos mujeres se alojó en un motel del condado de Dade. De acuerdo con los registros judiciales, Thompson y Surace exigieron a las mujeres pedir dinero a sus familias.
Ante la imposibilidad de conseguir más de 25 dólares, la víctima, Sally J. Ivester, fue golpeada sistemáticamente con un cinturón, un garrote y la pata de una silla, además de sufrir quemaduras, lo que le provocó la muerte por hemorragia interna.
Thompson fue arrestado dos días después del crimen. En septiembre de 1978 se declaró culpable de homicidio en primer grado, secuestro y agresión sexual, recibiendo su primera condena a muerte.
A lo largo de más de cuatro décadas, la causa atravesó múltiples apelaciones, anulaciones de sentencia por parte de la Corte Suprema de Florida y nuevas audiencias de imposición de pena, hasta que en 1989 se ratificó el castigo capital que permaneció vigente hasta la reciente intervención del gobernador.
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