ANÁLISIS
Trump vs. Sánchez: los choques que han puesto a España en el punto de mira de Washington
El gasto en defensa, la OTAN, la guerra de Irán y las bases estadounidenses han enfrentado al presidente de Estados Unidos con el jefe del Gobierno socialista español, en una relación marcada por los reproches públicos y las amenazas comerciales

Pedro Sánchez y Donald Trump, en una reunión en octubre de 2025
Pedro Sánchez y Donald Trump han protagonizado en los últimos meses una sucesión de desencuentros que han situado al Gobierno socialista español en uno de los principales focos de tensión con la Administración. Defensa, OTAN, Irán y el uso de las bases militares españolas han marcado una relación en la que Trump ha llegado a calificar a España de “socio terrible” y a ordenar que se estudie el corte del comercio entre ambos países.
El pulso por el gasto en defensa
Uno de los principales enfrentamientos comenzó alrededor del compromiso de los países de la OTAN de elevar su gasto en defensa. Mientras Trump reclamaba que los aliados alcanzaran el 5% del PIB, Sánchez mantuvo que España no asumiría ese objetivo y defendió que el país ya estaba aumentando significativamente su inversión militar. En julio de 2026, antes de la cumbre de la OTAN en Ankara, el Gobierno español reiteró que no elevaría el gasto hasta ese porcentaje.
España fue el único miembro de la Alianza que no se comprometió con el objetivo del 5% acordado en la cumbre anterior, una posición que volvió a enfrentar a Sánchez con Trump.
Trump: España es un “socio terrible”
El choque alcanzó uno de sus momentos más tensos durante la cumbre de la OTAN de Ankara (Turquía), en julio de 2026.
Trump volvió a criticar públicamente a España y la calificó de “socio terrible” dentro de la OTAN. El presidente estadounidense cuestionó la contribución española a la Alianza y ordenó a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, que cortara el comercio con España.
"No quiero hacer ningún acuerdo comercial con ellos", dijo Trump durante la cumbre. También calificó a España de "sin esperanza".
El choque por la guerra de Irán
El enfrentamiento no se limitó al gasto militar. Trump también expresó su malestar con Sánchez por la posición española ante la guerra de Irán.
El Gobierno socialista español se negó a permitir el uso de determinadas bases y del espacio aéreo español para operaciones estadounidenses relacionadas con el conflicto. Trump vinculó posteriormente sus críticas contra España tanto al gasto en defensa como a su posición respecto a la guerra.
En Ankara, Trump volvió a cargar contra España precisamente por estas diferencias.
Pese a las duras declaraciones públicas de Trump, Sánchez intentó rebajar la tensión después de la cumbre de Ankara. El presidente español aseguró que había mantenido con Trump una conversación “muy cordial”.
Sánchez explicó que ambos hablaron incluso de asuntos informales, entre ellos el fútbol, pese a que poco antes Trump había atacado públicamente a España y había ordenado cortar el comercio bilateral.
Trump, por su parte, llegó a decir al día siguiente que España se había “redimido por completo” después de que el Gobierno español accediera a una petición de pago relacionada con la OTAN. Sin embargo, aseguró que seguía teniendo problemas con España.
El desencuentro llega hasta la ONU
La distancia entre ambos volvió a hacerse visible en septiembre de 2026, cuando Sánchez no acudió a la recepción ofrecida por Trump a los jefes de delegación durante la Asamblea General de Naciones Unidas.
El Gobierno español justificó la ausencia por motivos de agenda y señaló que la invitación había llegado cuando el viaje de Sánchez ya estaba organizado. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, rechazó que se tratara de un “plantón”.
El episodio se produjo después de meses de choques públicos entre Washington y Madrid.
Posiciones diferentes en la guerra de Israel
Las diferencias entre el Gobierno socialista de Pedro Sánchez y la Administración Trump también se han cruzado con la posición de Madrid sobre Israel. Sánchez ha mantenido una de las posiciones más críticas de Europa hacia el Gobierno de Benjamin Netanyahu y en septiembre de 2025 anunció nuevas medidas contra Israel, entre ellas la formalización del embargo de armas que España aseguraba aplicar de facto desde 2023, restricciones a buques que transportaran combustible para las fuerzas israelíes y la prohibición de entrada a España de personas que hubieran participado directamente en lo que el Gobierno español calificó de “genocidio” en Gaza.
La posición de Sánchez provocó una reacción de Israel, que acusó al presidente español de antisemitismo y anunció restricciones de entrada para dos miembros del Gobierno español. Pero el enfrentamiento también llegó a Washington: el Departamento de Estado expresó su preocupación por las medidas españolas contra los envíos de armas a Israel y sostuvo que España estaba dando la espalda a Israel.
La invasión de Ceuta
El episodio tuvo además un fuerte impacto político en España. La crisis continuó durante las semanas siguientes: en septiembre, el Gobierno estimaba que entre 9.000 y 10.000 migrantes permanecían todavía en la ciudad.