ANÁLISIS
Francia: la izquierda aprovecha la ira estudiantil mientras el Gobierno cede ante las demandas
Según la Unión Estudiantil, alrededor del 90% de las unas 70 universidades francesas estaban este martes bloqueadas o cerradas en apoyo a los alumnos de secundaria. El ministro de Educación, Édouard Geffray, afirmó que unos 200 de los 3.700 institutos del país permanecían cerrados, una cifra menor que en las semanas anteriores.

Protestas en Francia-Imagen de Archivo
Miles de estudiantes franceses regresaron este martes a las calles y bloquearon universidades para exigir más inversión en los institutos, mientras el Gobierno de Emmanuel Macron intenta contener una movilización que ya se ha convertido en un problema político a menos de siete meses de las elecciones presidenciales.
Según informó AFP, unas 480.000 personas se manifestaron este martes en Francia a llamado de las organizaciones estudiantiles que reclaman desde finales de septiembre mejores condiciones en los liceos, indicaron estas últimas en un mensaje a la prensa. Las autoridades preveían entre 130.000 y 200.000 manifestantes en todo el país, después de que la semana pasada las protestas reunieran entre 266.000 y 450.000 personas.
Un movimiento con respaldo sindical y de izquierda
La jornada comenzó con cortes en el acceso a centros educativos y marchas en varias ciudades. Estudiantes de secundaria, universitarios y docentes marcharon con el respaldo de sindicatos y de sectores de la oposición de izquierda, en una protesta que reclama sustituciones para los profesores ausentes, horarios menos sobrecargados, aulas renovadas y cambios en el sistema de acceso universitario Parcoursup.
Según la Unión Estudiantil, alrededor del 90% de las unas 70 universidades francesas estaban este martes bloqueadas o cerradas en apoyo a los alumnos de secundaria. El ministro de Educación, Édouard Geffray, afirmó que unos 200 de los 3.700 institutos del país permanecían cerrados, una cifra menor que en las semanas anteriores.
La protesta estudiantil ofrece al partido de extrema izquierda, La Francia Insumisa (LFI) y a otros grupos de izquierda una plataforma para canalizar el descontento social contra el Gobierno de Emmanuel Macron. El propio presidente acusó al partido de Jean-Luc Mélenchon de querer "aprovecharse" de la ira de los jóvenes.
En uno de los principales focos de la protesta, el liceo Paul Éluard de Saint-Denis, al norte de París, los alumnos recibieron el apoyo de Greta Thunberg, quien no dudó en declararse "enormemente orgullosa" de una movilización que, para muchos, responde más a su agenda mediática que a las demandas reales de los estudiantes.
"Nos están robando nuestro futuro y, como hemos podido comprobar aquí, las escuelas no reciben las inversiones que necesitan. Esto envía un mensaje a los jóvenes: ‘En nuestra sociedad, ustedes no son una prioridad’", aseguró.
Violencia, heridos y miles de detenidos
Aunque algunas de las manifestaciones han sido pacíficas, las protestas han dejado choques entre la policía y los manifestantes, con decenas de heridos y más de 6.800 personas detenidas desde el inicio del movimiento, según el Ministerio de Justicia francés. La mayoría de los arrestados son menores de edad.
Las imágenes más graves han alimentado el debate sobre el uso de la fuerza policial. El Ministerio del Interior suspendió temporalmente el uso de las granadas aturdidoras mientras se investigan algunos casos.
También ha habido agresiones contra personal escolar y agentes. Las autoridades informaron de ocho empleados educativos heridos el lunes, principalmente en la región de París, Burdeos y Lyon, además de un policía lesionado en Marsella por fuegos artificiales lanzados mediante tubos.
Macron pide orden, pero enfrenta una encrucijada
A finales de la semana pasada, el ministro de Educación anunció la contratación urgente de 3.000 profesores interinos. Sin embargo, las organizaciones de estudiantes consideran que esa medida no basta y exigen un plan de inversión de 10.000 millones de euros (unos $11.200 millones) destinado a los liceos.
Con Marine Le Pen liderando las encuestas presidenciales, la crisis escolar se ha convertido en un ensayo general de la batalla política francesa. La izquierda intenta presentar el movimiento como una lucha por la educación pública; una gran mayoría de la población subraya el vandalismo, los daños a los centros y la responsabilidad de quienes alientan el caos.