El Niño vacía las redes de los pescadores latinoamericanos y golpea a las comunidades costeras
El calentamiento del Pacífico está empujando especies hacia aguas más profundas, elevando los costos de la pesca artesanal y reduciendo los ingresos de comunidades de Ecuador, Perú, Panamá y Guatemala.

Los pescadores del Pacífico sufren el impacto del calentamiento oceánico provocado por el fenómeno de El Niño
El fenómeno de El Niño está dejando una huella cada vez más visible en la pesca del Pacífico latinoamericano. El calentamiento del océano ha obligado a especies como anchovetas, atunes y pargos a desplazarse hacia zonas más profundas o alejadas de la costa, reduciendo las capturas y poniendo bajo presión a cientos de comunidades que dependen de esta actividad.
Un reportaje de la AFP desde Ecuador, Perú, Panamá y Guatemala recoge el deterioro de las condiciones para los pescadores artesanales, que necesitan ahora navegar más lejos, permanecer más tiempo en el mar y gastar más en combustible, alimentos y hielo para conseguir capturas que, en muchos casos, siguen siendo insuficientes.
En algunas zonas de Ecuador, la temperatura del mar aumentó alrededor de 3 °C en la superficie y hasta 6 °C a unos 40 metros de profundidad, según explicó a la agencia el oceanógrafo Jonathan Cedeño. El calentamiento reduce la productividad marina y modifica los lugares donde tradicionalmente se concentran numerosas especies.
El fenómeno coincide además con temperaturas oceánicas excepcionalmente altas a nivel global. Según el servicio climático europeo Copernicus, la temperatura media de la superficie de los océanos extratropicales alcanzó 21,07 °C en agosto de 2026, la más alta registrada para ese mes y empatada con marzo de 2024 como el mayor valor mensual de toda la serie.
Perú: la anchoveta se desplaza y profundiza
Uno de los casos más sensibles se registra en Perú, principal productor mundial de anchoveta, una especie fundamental para la fabricación de harina y aceite de pescado destinados, entre otros usos, a la alimentación animal.
La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene actualmente el estado de Alerta de El Niño Costero. Su comunicado más reciente disponible fue publicado el 28 de septiembre de 2026.
Los informes oficiales vienen advirtiendo desde hace meses que las aguas anormalmente cálidas están modificando directamente el comportamiento de los recursos pesqueros.
En septiembre, ENFEN indicó que la anchoveta del norte y centro del país permanecería a mayor profundidad y replegada hacia la zona costera, mientras aumentaba la presencia de especies asociadas a aguas ecuatoriales y oceánicas, como perico, barrilete, melva y atún aleta amarilla.
Ya en agosto, el organismo había advertido que el stock norte-centro de anchoveta se concentraba frente a la costa central, dentro de las primeras 10 millas náuticas, pero a profundidades superiores a las habituales.
Para los pescadores artesanales, el cambio tiene una consecuencia directa: encontrar determinados recursos requiere mayores desplazamientos o técnicas diferentes, mientras algunas familias abandonan temporalmente la actividad y recurren a oficios como la construcción, según el reportaje de la AFP.
Más combustible para pescar menos
El problema se repite en otros puntos de la costa del Pacífico.
En Panamá, los pescadores aseguran que tienen que navegar cada vez más lejos y prolongar las jornadas para conseguir pargos, sierras y barracudas.
Rigoberto González, pescador de Veracruz, relató a la AFP que puede gastar alrededor de 100 dólares en gasolina durante una salida para obtener apenas unos 150 dólares por la venta de pescado, un ingreso que luego debe repartirse entre cuatro trabajadores.
El deterioro de la rentabilidad hace que algunos pescadores directamente opten por no salir al mar.
La presión climática tampoco se limita a la actividad pesquera. La reducción de las lluvias asociada a El Niño también ha afectado el funcionamiento del Canal de Panamá, donde los bajos niveles de agua han obligado a introducir restricciones en el tránsito de embarcaciones.
En Guatemala, los pescadores describen una situación similar. En Iztapa, Eliseo Ovando aseguró a la AFP que obtener una cantidad de pescado que anteriormente conseguía en una jornada puede requerir ahora hasta tres días.

Un vendedor de pescado limpia un pez en el mercado de mariscos de la Ciudad de Panamá
Escasez que empieza a trasladarse a la economía local
La menor disponibilidad de pescado está afectando también a comerciantes, procesadores y pequeños negocios que dependen indirectamente de las capturas.
En mercados de Panamá llega menos producto y algunos vendedores deben gastar más en hielo para evitar que el pescado se deteriore por las altas temperaturas.
En Ecuador, uno de los principales productores mundiales de atún, la escasez ya ha provocado que especies como el dorado y el picudo dupliquen su precio, según representantes de la industria citados por la agencia.
En comunidades como Santa Rosa, en la provincia ecuatoriana de Santa Elena, el impacto se extiende desde los pescadores hasta quienes limpian y filetean el pescado, los restaurantes y pequeños puestos de comida situados alrededor del puerto.
Cuando las embarcaciones regresan prácticamente vacías, la actividad económica del pueblo también se paraliza.
Un fenómeno que podría intensificarse
ENFEN señaló durante el verano boreal que el calentamiento del Pacífico central podía extenderse hasta inicios del otoño de 2027, con posibilidad de alcanzar intensidades fuertes o muy fuertes entre finales de 2026 y comienzos del próximo año.
Para las comunidades pesqueras latinoamericanas, el problema va mucho más allá de encontrar menos peces: implica más combustible, jornadas más largas, mayores gastos de conservación y menores ingresos, en una cadena que termina afectando también a vendedores, procesadores y consumidores.
El Niño está cambiando temporalmente el mapa de la pesca del Pacífico. Y para miles de familias que viven del mar, seguir a los peces cada vez cuesta más.