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VOZ

El PPI se dispara en septiembre por la guerra con Irán y pone a prueba la resiliencia de la economía de Trump

El índice de precios al productor (PPI) subió un 6,3% respecto al mismo mes del año anterior, según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), superando las previsiones de los analistas.

Supermercado en Houston, Texas-Imagen de Archivo

Supermercado en Houston, Texas-Imagen de ArchivoAFP.

Carlos Dominguez
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La inflación en la cadena de producción se aceleró en septiembre hasta su mayor avance interanual desde 2022, impulsada por el encarecimiento de la energía tras el inicio de la guerra contra el régimen iraní.

El índice de precios al productor (PPI) subió un 6,3% respecto al mismo mes del año anterior, según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), superando las previsiones de los analistas. El mercado esperaba un avance del 5,5% interanual, según MarketWatch.

El origen: la guerra con Irán

El aumento mensual del PPI fue del 1,3%, el mayor en más de cuatro años. El detonante fue la energía: desde que Estados Unidos e Israel lanzaron la guerra contra el Régimen de los Ayatolás a finales de febrero, el precio del crudo y sus derivados ha repuntado con fuerza, encareciendo el diésel, la gasolina y los costes logísticos de toda la economía.

El efecto ya se había dejado sentir en agosto, cuando el PPI de demanda final subió un 0,4% mensual y un 5,4% interanual. En aquel mes, más de un tercio del aumento en bienes de demanda final se atribuyó al diésel, que se disparó un 24,1%.

En septiembre, la presión continuó. La gasolina fue el principal impulsor del aumento de los precios de los bienes en el PPI, con una subida del 20,3%, según los datos de la BLS. La gasolina subió un 9,1% mensual en el índice de precios al consumo y representó más de la mitad del avance total del IPC, mientras que el precio de la gasolina sin plomo se ha encarecido un 45% desde finales de febrero. También subieron los precios del diésel, las verduras frescas y secas, el combustible para aviones, la electricidad residencial y el petróleo crudo.

La inflación subyacente, el punto a vigilar

Excluyendo alimentos y energía, el PPI subió un 0,7% mensual y un 5% interanual en septiembre. Esa cifra merece atención: si los costes de producción siguen subiendo más allá del petróleo, las empresas tendrán menos margen para absorberlos y acabarán trasladándolos a los consumidores.

La inflación de consumo ya había subido al 3,7% interanual en septiembre, por encima del 3,6% previsto. Pero el origen sigue siendo principalmente energético, no estructural. Pese al repunte de precios, las ventas minoristas crecieron un 0,8% mensual en septiembre, según el Departamento de Comercio, con aumentos en restaurantes, bares y gasolineras.

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