Una agencia federal norteamericana podría estar ayudando a China a ganar la carrera tecnológica

Así lo aseguró Brian J. Cavanaugh, quien se desempeñó recientemente como asistente especial del presidente y director senior de resiliencia en el Consejo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca.

Brian J. Cavanaugh se desempeña actualmente como vicepresidente senior de American Global Strategies LLC y tuvo un reciente paso como asistente especial del presidente y director senior de resiliencia en el Consejo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca. Con esta experiencia sobre sus hombros, se animó a afirmar que una agencia federal de los Estados Unidos podría estar ayudando a China a imponerse en la carrera tecnológica.

En una columna de opinión publicada en The Hill, el experto apuntó directamente contra la Comisión Federal de Comercio (FTC), actualmente a cargo de Lina Khan. Según él, la agencia se embarcó en una “cruzada multicontinental” contra los gigantes tecnológicos norteamericanos, en nombre de la política antimonopolio.

En concreto, Khan anunció en marzo el envío de funcionarios a Europa para implementar y hacer cumplir la Ley de Mercados Digitales (DMA) de la Unión Europea. ¿Qué hay dentro de esta legislación? Con el objetivo puesto en frenar el dominio de las denominadas Big Tech, designa una clase de empresas como “guardianes tecnológicos”, quienes deben someterse a normas adicionales de las que están exentas las otras compañías para poder competir en condiciones similares.

“El objetivo de la UE es dar a sus propias empresas una ventaja sobre sus contrapartes estadounidenses más grandes, pero en realidad, solo socavará la innovación y aumentará la dependencia de la tecnología de China”, indicó Cavanaugh al respecto.

La ley requiere que estos guardianes (en su mayoría norteamericanos) incluso compartan datos con empresas rivales y estarían limitados a usar su capacidad de recolección de datos para otros servicios. Quienes no cumplan están condiciones serán sancionados con severas multas por parte de la Unión Europea.

La DMA también conlleva costos extra para los guardianes, los cuales podrían llegar a 50 mil millones en total. Según Cavanaugh, “estos se trasladarán a los consumidores de una forma u otra y es probable que los guardianes tengan que crear nuevos servicios que cumplan con las normas de cumplimiento de la UE o retirar sus servicios de los mercados digitales europeos por completo”.

Ninguno de estos escenarios beneficiará a los consumidores estadounidenses o europeos, que valoran mucho la seguridad y los servicios que ofrecen las plataformas estadounidenses”, sumó.

Incluso voces dentro de la Administración Biden encendieron las alarmas sobre las consecuencias que esto podría implicar para los Estados Unidos. Gina Raimondo, secretaria de Comercio, supo expresar que la DMA “afectará de manera desproporcionada a las empresas tecnológicas con sede en EE. UU. y su capacidad para atender adecuadamente a los clientes de la UE y mantener los estándares de seguridad y privacidad”.

¿Cómo beneficia a China?

De acuerdo con el experto, la legislación no tendrá éxito en su objetivo de nivelar la competencia y, en cambio ,“permitirá a las empresas tecnológicas chinas, dirigidas por el Partido Comunista Chino, ponerse al día y dominar los mercados digitales”.

“De hecho, este es el objetivo de las inversiones de billones de dólares de China en tecnología avanzada, hacer que el mundo dependa cada vez más de su tecnología para ejercer influencia política y económica”, añadió.

Además, resaltó que los datos que los consumidores envían a Beijing están y seguirán estando al servicio del PCCh. Al mismo tiempo, subrayó que Europa continúa incorporando tecnología china a bajo costo, la cual está subsidiada por el gobierno en su infraestructura crítica, volviéndola así un peligro para la seguridad nacional.

“Al ayudar a otras naciones a obstaculizar el liderazgo tecnológico estadounidense, la presidenta Khan está poniendo en peligro la capacidad de Estados Unidos para seguir siendo competitivo mientras otorga una ventaja a un competidor autoritario que cree que el mayor uso de la tecnología debería ser para la censura y el control, en lugar de liberar el potencial humano y salvaguardar la libertad de expresión. Importa mucho qué país, y qué conjunto de valores, construye el futuro”, finalizó Cavanaugh.