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El fin de la hospitalidad progresista: ya no quieren inmigrantes junto a sus casas

La llegada de ilegales a destinos como Martha´s Vineyard, hogar de ricos y famosos, desató el nerviosismo en las filas demócratas. Los indocumentados fueron expulsados apenas un día después de su llegada.

La isla de Martha´s Vineyard (Massachusetts) vio perturbada su tranquilidad tras la llegada de dos aviones con inmigrantes enviados desde Florida por el gobernador Ron DeSantis. El lugar de veraneo de ricos y famosos -incluidas familias presidenciales demócratas como los Obama y los Clinton-, denuncia vivir una crisis humanitaria tras la llegada de apenas 50 ilegales a este "lugar de descanso y relajación", según define la isla su propia página web.

Tras denunciar esta crisis humanitaria, apenas un día después de su llegada, los inmigrantes fueron expulsados de la isla. Según reportan los medios locales, los inmigrantes fueron trasladados a Cabo Cod, a más de 40 millas del lugar de descanso de los millonarios. Fueron trasladados en autobuses provistos por las administraciones federal y local.

La coordinadora del refugio para personas sin hogar de Martha’s Vineyard, Lisa Belcastro, denunció el "desafío" que supone para Martha´s Viyard la llegada de estos inmigrantes, señalando que la isla no tiene capacidad para acogerlos, por lo que tendrían que marcharse a otro lugar.

La situación de Martha’s Vineyard poco tiene que ver realmente con la de los estados fronterizos. Texas o Arizona viven cada día la llegada de cientos de inmigrantes -cinco millones desde que Biden es presidente- sin que la Administración atienda a las peticiones de ayuda procedentes de estos estados. La inacción de Biden en la frontera propició que los estados fronterizos comenzaran a enviar autobuses a los denominados estados santuario; aquellos que aseguran ser un refugio para los ilegales.

Sin embargo, la realidad es bien distinta. Ahora estos estados santuario -gobernados por demócratas- viven en su territorio la dificultad de acoger la llegada repentina de estos inmigrantes y piden ayuda a la Administración declarando estados de emergencia. Actitudes que fueron calificadas de "hipócritas" por los estados que llevan meses denunciando la situación en la frontera.

Muchos ciudadanos, además, criticaron el cambio de actitud de comunidades como la de Martha´s Vineyard, que siempre presumió de "apoyar a los inmigrantes" y ahora afirma que allí no tienen cabida.

Biden pide el fin del envío de ilegales a los estados demócratas

El presidente Joe Biden pidió el jueves a los gobernadores republicanos que dejen de enviar migrantes a las ciudades y comunidades demócratas, calificando las acciones de Abbott o DeSantis de "maniobras políticas" y "antiamericanas". Durante un discurso en la gala del Instituto del Caucus Hispano del Congreso, Biden acusó a los republicanos de "jugar a la política" y utilizar a los migrantes como "utensilios de decoración".

Biden aseguró que "tenemos un proceso en marcha para gestionar a los migrantes en la frontera". Desde la Casa Blanca también insisten que "hay un proceso en marcha" y hablan de actitudes "crueles e inhumanas" de los gobernadores republicanos. Sin embargo, miles de ilegales continúan cruzando cada día la frontera. Lo que antes era inacción ahora se convierte en "crisis humanitaria" cuando ocurre en los paraísos demócratas.