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Se estrecha la ventaja de los republicanos ante las elecciones de noviembre

El aborto o la caída en los precios del petróleo les favorece, pero la condonación de la deuda puede frenar su auge.

La historia de los ciclos electorales dicta que en las elecciones de mitad del primer mandato de un presidente las gana el partido contrario. Puede ser porque los americanos desconfían del poder y no quieren que el nuevo presidente acumule mucho en las manos. O puede ser que los presidentes comiencen a defraudar a sus electores desde el inicio de su mandato. Pero esto es lo que ocurre habitualmente. 

Todo indica que eso es lo que va a ocurrir en noviembre: los republicanos retoman el control de la Cámara de Representantes, mientras que el Senado queda en disputa, con una ventaja para el Partido Demócrata. Pero en las últimas semanas los demócratas están mostrando síntomas de una creciente fortaleza, que ha llevado a algunos analistas a plantearse la posibilidad de que mantengan el control de ambas cámaras. 

Los republicanos ganan en la Cámara de Representantes

No será fácil, de acuerdo con las actuales previsiones. 270 to win prevé que el GOP obtenga 219 asientos, por 203 de los demócratas, con 13 carreras electorales empatadas. En cualquier caso, parece que el Partido Republicano superará los 218 que otorgan una mayoría.

Otros pronósticos basados en encuestas cuentan la misma historia. FiveThirtyEight prevé una victoria republicana de 229 a 206, mientras que RealClearPolitics espera que esa victoria sea de 219 a 182, con 34 elecciones empatadas. 

Recuperación del Partido Demócrata

Pero difícil no quiere decir imposible. La victoria republicana, que hace uno o dos meses parecía holgada, se está estrechando con el paso del tiempo. El 29 de junio, 538 preveía un reparto de asientos de 238-197, con una probabilidad de que hubiera una victoria republicana del 88%, por el 12% de que ganaran los demócratas. Hoy, la probabilidad de que gane el GOP es del 77%, por el 13% del partido rival. 

RealClearPolitics también ha recogido un cambio de tendencia, aunque menos pronunciado. Desde el 7 de junio, que otorgaba a los demócratas 183 asientos, no le ha otorgado un mayor número de representantes. Pero el número de elecciones empatadas ha crecido (de 29 a 34), por lo que los asientos seguros para el Partido Republicano son ahora menos (de 223 a 219).

Voto general y Senado

Otro indicador es la ventaja del Partido Republicano en el voto general. El 29 de junio, la media de las encuestas hecha por 538 mostraba una victoria republicana en el voto general de 6 puntos, mientras que ahora es de 3,6. RCP aprecia una diferencia mucho más exigua: el 11 de junio la ventaja republicana era de 3,5 puntos, y ahora es de 0,8.

La misma historia ocurre con el Senado. El 13 de junio 538 otorgaba al Partido Republicano un 60% de probabilidades de ganar el control de la Cámara Alta, a pesar del voto decisivo de la vicepresidenta Harris. Hoy es el Partido Demócrata quien tiene más opciones: un 67% por el 33% de los republicanos. 538 prevé una mayoría demócrata de 51-49, mientras que RCP otorga 46 senadores a cada partido, con 8 elecciones demasiado ajustadas para asignarles un ganador. 

Aborto y condonación de la deuda

The Wall Street Journal cita a Nathal Gonzáles y a Jacob Rubashkin, de Inside Elections, que señalan varios elementos que han podido contribuir a esta evolución en la intención de voto: La creciente dificultad para practicar abortos tras los cambios legislativos en algunos estados tras la sentencia Dobbs vs. Jackson, la caída en los precios de la gasolina, las investigaciones a Donald Trump, o la elección de algunos candidatos débiles por parte del Partido Republicano. 

Pero hay un elemento que podría frenar la progresión de los demócratas, y es la condonación de la deuda de los estudiantes por Joe Biden. La Administración Biden ha decidido trasladar el coste de la deuda de quienes la adquirieron para cumplir sus planes, a los contribuyentes. Es una medida con pocos beneficios electorales (beneficia a sectores que ya votan al Partido Demócrata), y con grandes riesgos: puede alejar a los votantes hispanos y de clase trabajadora.