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El hada Cristina tiene la varita mojada

La magia kirchnerista puede acabarse para siempre en el Reino de Peronia.

El hada Cristina está desesperada. Su varita mágica se mojó y ya no funciona. Con ella pudo, durante el mandato de su difunto esposo, Néstor Kirchner (presidente desde el 2003 hasta el 2007), y durante sus dos mandatos como presidente (desde el 2007 hasta el 2015), hacer hechizos maravillosos en el Reino de Peronia. Logró hacerse multimillonaria gracias a la magia de la política y hacer multimillonario a su entorno: ministros, la empleada doméstica de un ministro, el chofer de su marido, el jardinero de la poderosa pareja de hechiceros y un largo etcétera. 

Uno de los mejores hechizos fue el que hizo con la ayuda del secretario de Néstor, el difunto Daniel Muñoz, quien invirtió casi 70 millones de dólares en propiedades en Estados Unidos. También, con un solo pase de varita y las palabras mágicas adecuadas, pudo hacer aparecer casi 5 millones de dólares en una caja de seguridad que tenía su hija en un banco y 400 millones de pesos (en blanco) en las cuentas de su hijo. Y todo eso es solo un grano de arena en el Sahara; pero sepa disculpar el lector, no quiero aburrirlo. Con parte de todo el dinero obtenido mágicamente, el hada Cristina también pudo adquirir hoteles y decenas de propiedades. Ya saben, la magia nacional, popular y progresista.

Ahora bien, en este cuento de hadas, dólares y propiedades aparece el villano, el fiscal Diego Luciani, quien intenta castigar al hada Cristina por los hechizos que hicieron aparecer todo ese dinero y todas esas propiedades. Las pruebas presentadas por el villano existen desde hace mucho tiempo y revelan que la familia Kirchner, con algunos pases de magia, convirtió en empresario exitosísimo a un empleado bancario llamado Lázaro Báez, quien mágicamente erigió empresas y compró propiedades y terrenos que equivalen al tamaño de 20 ciudades como Buenos Aires. A Báez, que casualmente, o mágicamente, se dedicaba a la construcción, se le adjudicaba la gran mayoría de las obras públicas, recibía más dinero del que se necesitaba y, a pesar de no terminar todas las obras, seguía recibiendo cada vez más trabajo, previo pase de la varita, claro. Luego, Báez, a quien le encantaban los hoteles del hada y su familia, alquilaba habitaciones en ellos para el merecido descanso de sus trabajadores, aunque aparentemente los empleados desaparecían por arte de magia, ya que los hoteles solían estar vacíos. El villano Luciani afirma que de ese modo Báez devolvía el dinero de los sobreprecios o de las obras no terminadas a los hechiceros Kirchner. Ahora bien, es impresionante el vertiginoso ascenso y la vertiginosa caída del imperio de Báez. Solo bastaron unos pases de varita para que sus empresas, sobre todo Austral Construcciones, tuvieran un rotundo éxito en un muy breve período de tiempo. De hecho, Austral Construcciones apareció mágicamente poco antes de que Néstor asumiera la presidencia del Reino de Peronia en 2003 y cayó en desgracia mágicamente de un día para el otro en 2015, cuando asumió el peor enemigo del hada, el villano Mauricio Macri.

Otro hecho importante sucedió en 2016 (Gobierno de Macri), cuando José López, secretario de Obras Públicas de Néstor y luego de Cristina, apareció por arte de magia en un convento con bolsos que contenían 9 millones de dólares y un fusil de asalto. Las monjitas creyeron que era un milagro y lo ayudaron a introducir los bolsos en el interior. Sin embargo, no era un milagro, sino un maravilloso hechizo. Una imagen que ni en una película de Harry Potter podría verse. Touché.

Ahora bien, el hada no usaba la varita solo para hacer aparecer dinero y propiedades de lujo, también lo hacía para remover jueces y fiscales incómodos que se atrevían a dudar de ella. De hecho, en una de las escuchas de la Justicia por otro asunto se oye al hada Cristina decirle a uno de sus amiguitos más cercanos, Óscar Parrilli: “Hay que salir a apretar jueces”. Eso en jerga de hadas significa hechizar jueces, claro. De hecho, hubo un fiscal, llamado Alberto Nisman, que había investigado durante varios años el atentado terrorista contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina y había señalado al hada como encubridora del ataque luego de que ella firmara un pacto con Irán para quitar a los iraníes mágicamente la responsabilidad por el atentado. Un día y medio antes de presentar la denuncia en el Congreso, Nisman apareció muerto con una bala en la cabeza en su apartamento de Buenos Aires. ¿Acaso fue otro hechizo? 

El hada Cristina está desesperada. Su varita mágica se mojó y ya no funciona. Con ella pudo, durante el mandato de su difunto esposo, Néstor Kirchner, y durante sus dos mandatos como presidente, hacer hechizos maravillosos en el Reino de Peronia. Logró hacerse multimillonaria gracias a la magia de la política y hacer multimillonario a su entorno: ministros, la empleada doméstica de un ministro, el chofer de su marido, el jardinero de la poderosa pareja de hechiceros y un largo etcétera.

Se calcula que la varita del hada Cristina hizo aparecer en sus arcas casi mil millones de dólares; de lo que se sabe, claro. Las maravillas de la magia.

Sin embargo, el hada y su familia no podían hacer todo esto solos. Por ese motivo, necesitaba hechizar a periodistas y empresarios mediáticos para defenderla de los villanos; y a otra gente poderosa como el presidente de la nación, Alberto Fernández, y el flamante ministro de Economía, Sergio Massa, que solían ser fuertes críticos del hada y sus hechizos pero hoy, por arte de magia, están en el mismo frente político y la defienden de los villanos. 

Sin embargo, ahora la varita está mojada. Su magia se perdió. Todo es tristeza en el Reino de Peronia, que ya está sufriendo demasiado: cada vez más pobres, una probable inflación anual de tres dígitos, inseguridad cada vez más violenta y demás. Pero ahora la tristeza es aún mayor, porque los hechizos ya no funcionan con los villanos jueces y fiscales. De hecho, el fiscal Luciani pidió una condena a 12 años de prisión y la inhabilitación para ejercer cargos públicos, ergo prohibirle seguir haciendo hechizos. ¿Se imaginan a la pobre hada en prisión domiciliaria? Un hada que está acostumbrada a los grandes lujos que la magia proporciona no podría soportarlo. Por este motivo, necesitaba que su varita funcionara bien, pero viendo cómo se defiende y cómo la defienden aquellos que aún están hechizados, realmente a uno le produce una gran decepción. Los hechizados amenazan con “tomar las calles”, con “puebladas”, con “meterles miedo a los jueces”, o hablan de suicidios en clara referencia a Nisman, el fiscal que apareció muerto por arte de magia y los villanos dicen que lo mataron. 

¿Y ella? Aparentemente, con la varita mojada debe depender de sus argumentos, pero lo cierto es que dejan mucho que desear: que el fiscal jugaba al fútbol en la quinta de Macri, que Macri espió, que Macri endeudó, que los empresarios amigos de Macri, que el “lawfare”, que el “Partido Judicial”, que no sabía nada de los hechizos de José López (el de los bolsos y el fusil en el convento), que los medios de comunicación, que abracadabra. Incluso reconoció que Héctor Magnetto, el director ejecutivo del Grupo Clarín -el grupo mediático más importante del país, que desde 2008 se convirtió en crítico del kirchnerismo-, se juntaba con su marido cuando éste era presidente y que fue el mismo Néstor el que permitió al empresario fusionar una compañía de televisión por cable con una de servicios de internet. ¿Tan desesperada está que incluso está dispuesta a usar un ouija para que se investigue a su difunto esposo? De todos modos, lo peor de todo fue que no se ocupó de desmentir ninguna de las acusaciones en su contra. Eso con la varita seca no pasaba.

La varita del hada Cristina está mojada y la magia kirchnerista puede acabarse para siempre en el Reino de Peronia.