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El cambio climático, la última excusa para las matanzas anticristianas

Explotan de forma ignorante o mendaz el sufrimiento de los cristianos y tratan de desviar la atención de la radicalización, la violencia y el terrorismo islámicos.

Los políticos han encontrado un nuevo hombre de paja: el cambio climático. Ciertamente, hay muchas cosas que podemos ir haciendo para no contaminar o destrozar el planeta, pero culpar al cambio climático de la matanza generalizada de cristianos a manos de musulmanes en el norte de África no es una de ellas. Por desgracia, parece que lo que impulsa la persecución de los cristianos, allí y en otros lugares, es una doctrina, no el cambio climático.

El pasado 5 de junio, Domingo de Pentecostés, unos musulmanes masacraron a 50 cristianos en una iglesia nigeriana. (He aquí uno de los numerosos ejemplos de cristianos nigerianos masacrados mientras oraban en sus templos). Dos días después, el presidente de Irlanda, Michael Higgins, emitió una declaración en la que relacionaba dicha matanza con... el cambio climático. "La desatención, durante tanto tiempo, a las cuestiones relativas a la seguridad alimentaria en África nos ha llevado a un punto de crisis que ahora está teniendo efectos internos y regionales signados por las luchas, [devenidas] en formas de vida", escribió, dando a entender que la escasez de alimentos causada por el clima es lo que provoca los crímenes.

Si se observan los cuatro párrafos de la declaración de Higgins, se verá que él (y los que son como él) no tiene ninguna explicación sobre cómo el cambio climático es causa de la persecución religiosa. Por lo visto, la "escasez de alimentos" hace que los musulmanes griten "Alahu Akbar!" ("Alá es el más grande"), ataquen iglesias y asesinen a cristianos... Diríase que se trata de una forma de desviar la atención de lo que no se quiere que la gente piense -que hay musulmanes matando a cristianos- a lo que sí: el cambio climático; y posiblemente se basa en el hecho de que la mayoría de la gente no lee ni piensa de forma demasiado crítica y puede aceptar lo que le resulte confortable.

La declaración de Higgins no reconoce en ningún momento, y mucho menos condena, la radicalización islámica y el terrorismo en la región. Sin embargo, fueron esos factores los que condujeron a la matanza del Domingo de Pentecostés.

Aunque los llamados "medios de comunicación de referencia" no informan de ello, los cristianos de Nigeria están siendo de hecho víctimas de un genocidio, según varias ONG (como aquí y aquí). Según un informe de agosto de 2021, desde que se inició la insurgencia islámica, en julio de 2009, más de 60.000 cristianos han sido asesinados durante incursiones o secuestrados (para no volver a ser vistos). Durante este mismo periodo, aproximadamente 20.000 iglesias y escuelas cristianas han sido incendiadas y destruidas por musulmanes extremistas al grito de "Alahu Akbar!". En 2021, los musulmanes asesinaron a al menos 4.650 cristianos nigerianos, aparentemente por su fe. Sólo en los primeros tres meses de este año, los asesinados fueron casi 900.

En lugar de reconocer en lo más mínimo cualquiera de estas estadísticas perturbadoras, el presidente de Irlanda "condenó" a quienes "intentan convertir en chivos expiatorios a los pueblos pastores [musulmanes] que se encuentran entre las principales víctimas de las consecuencias del cambio climático". Aludía así a los fulanis, pastores musulmanes aparentemente motivados por la ideología yihadista para asaltar y masacrar cristianos prácticamente a diario. Como indica este informe, en Nigeria muere un cristiano cada dos horas, la mayoría a manos de fulanis.

El 10 de junio, el obispo Jude Ayodeji Arogundade, de la diócesis en la que fueron masacrados los cristianos de la matanza de Pentecostés, salió al paso de las afirmaciones de Higgins sobre el cambio climático, y de su obscena descripción de los fulanis como víctimas, no menos que los cristianos a los que masacran:

Aunque agradezco al honorable Sr. Higgins que se haya unido a otros para condenar el ataque y brindar su solidaridad a las víctimas, los motivos que adujo para esta espantosa masacre son incorrectos y descabellados (...) Sugerir o establecer una conexión entre las víctimas del terrorismo y las consecuencias del cambio climático no sólo es engañoso, sino que equivale exactamente a echar sal en las heridas de todos los que han sufrido el terrorismo en Nigeria. ¡Las víctimas del terrorismo son de otra categoría, con la que nada se puede comparar! Está muy claro para cualquiera que haya seguido de cerca los acontecimientos en Nigeria durante los últimos años que las cuestiones subyacentes a los atentados, el bandolerismo y los incesantes ataques tanto en la propia Nigeria como en la región del Sahel no tienen nada que ver con el cambio climático (...) [A]ludir a alguna forma de política de cambio climático en nuestra situación actual es completamente inapropiado (...) Los terroristas andan sueltos matando, masacrando, hiriendo, imponiendo el terror en diferentes partes de Nigeria desde hace más de 8 años, no por algo razonable sino porque son malvados y punto.

Lord David Alton, activista británico por los derechos humanos, también condenó a quienes intentan desplazar el foco del terrorismo islámico hacia el cambio climático. Así, el 12 de junio escribió:

[L]os políticos deben ser más honestos sobre lo que impulsa la carnicería (...) Cada una de las vidas perdidas [en el ataque del Domingo de Pentecostés] representó una tragedia angustiosa para sus familiares (...) Es sorprendente el escaso interés de los medios de comunicación dominantes por contar sus historias. Las vidas perdidas en Nigeria no deberían ser menos noticia que las perdidas en cualquier otra parte del mundo. Y es sorprendente la rapidez con que los políticos y los comentaristas sacan a relucir la misma narrativa banal y desacreditada de que lo que alimenta esta carnicería son el cambio climático y la falta de recursos. Dicen que las causas son "complicadas", sin mencionar apenas la ideología yihadista que subyace a las interminables atrocidades del ISIS y Boko Haram. Y luego dicen que todo el mundo [cristiano y musulmán] sufre y que hay una especie de equivalencia con las víctimas que provienen de diversos orígenes religiosos. Deberían decírselo a las familias cuyos seres queridos son objeto de ataques, día tras día, y ver qué tipo de respuesta reciben.

Sin nombrar ninguna religión, Alton concluyó acertada pero diplomáticamente:

Ya es hora de que el mundo despierte a la indigesta verdad de que la misma fuerza maligna que ha asesinado y mutilado una comunidad tras otra sigue asesinando brutalmente a los nigerianos con impunidad.

El 6 de junio, Alton escribió en Twitter:

Dije en @UKParliament que los impactantes asesinatos en una iglesia de #Nigeria son atribuibles a la ideología, la inseguridad y la impunidad, así como a la indiferencia del Gobierno de Buhari. Tampoco se puede culpar al cambio climático de las ejecuciones, los secuestros y los asesinatos.

Es igualmente revelador que, al condenar un ataque terrorista casi idéntico al de Pentecostés, la masacre de Christchurch (Nueva Zelanda) de 2019, en la que un australiano mató a 51 musulmanes, el presidente de Irlanda no dijera nada sobre el cambio climático. Por el contrario, resaltó la verdadera causa subyacente a ambos ataques: la religión. Tras afirmar que los atentados contra las mezquitas "horrorizaron a la gente de todo el mundo", Higgins continuó:

No puede haber justificación para actos de violencia y discriminación basados en la religión o las creencias... La libertad de expresión religiosa es una piedra angular de cualquier democracia funcional, y ese derecho debe estar garantizado a todos los ciudadanos.

En diciembre, el secretario general de la ONU, António Guterres, también trató de desviar la atención del terrorismo por motivos religiosos hacia el cambio climático. "El cambio climático (...) es un factor agravante de la inestabilidad, el conflicto y el terrorismo", dijo. ¿Si no hubiera huracanes habría menos terrorismo?

Estos son los extremos a los que algunos están dispuestos a llegar. Explotan de forma ignorante o mendaz el sufrimiento de los cristianos -y de otros- y tratan de desviar la atención de la radicalización (v. aquí, aquí y aquí), la violencia (aquí, aquí, aquí y aquí) y el terrorismo (aquí, aquí y aquí) que propugnan los musulmanes extremistas hacia sus temas preferidos, en este caso el cambio climático.

© Gatestone Institute